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Publishers Newswire Announces its Latest List of 11 Books to Bookmark, for Q3/2008
REDONDO BEACH, Calif. -- Publishers Newswire, an online resource for small publishers, as well as lesser known and first-time book authors, announces its latest quarterly 'Books to Bookmark' list, for Q3/2008. This list is a round-up of new and interesting books which are often missed due to not originating from 'big name' authors, or major New York book publishing houses.

New Book 'Lady's Hands, Lion's Heart,' A Midwife's Saga by Carol Leonard
CONCORD, N.H. -- Announcing a new book from Bad Beaver Publishing, 'Lady's Hands, Lion's Heart, A Midwife's Saga' (ISBN 978-0-615-19550-6), by author Carol Leonard. Often laugh-out-loud funny and irreverent, occasionally disturbing and deeply sorrowful, Lady's Hands, Lion's Heart is the saga of Ms. Leonard's journey as New Hampshire's first modern midwife.

New Book: A Prosecutor's Anguish...The Untold Story of The Atlanta Courthouse Shootings
JACKSONVILLE, Fla. -- Widely anticipated new book about the Atlanta Courthouse Shootings, written by respected trial attorney, turned author, Shoran Reid. Waking the Sleeping Demon: 26 Hours of Terror in Atlanta (ISBN: 978-0-615-20749-0, Rella Publishing), follows the terrifying hours Former Prosecutor Ash Joshi felt hunted by Atlanta Courthouse Shooter Brian Nichols and reveals new information about events prior to and after the tragedy.

Relacion historica de los sucesos de la rebelion de Jose Gabriel - Anonymous

A >> Anonymous >> Relacion historica de los sucesos de la rebelion de Jose Gabriel

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[Nota del Transcriptor: Las irregularidades en acentuacion y ortografia
encontradas en este libro son consistentes con la flexibilidad de las
reglas en uso en 1836, y asi no deben ser consideradas "errores" sino
un elemento del estilo de la epoca.]


RELACION HISTORICA

DE LOS

SUCESOS DE LA REBELION

DE

JOSE GABRIEL TUPAC-AMARU,

EN LAS

PROVINCIAS DEL PERU,

EL ANO DE 1780.




Primera Edicion.

BUENOS-AIRES.

IMPRENTA DEL ESTADO.

1836




DISCURSO PRELIMINAR

A LA

REVOLUCION DE TUPAC-AMARU.


* * * * *


Las extorsiones de los corregidores, y la impunidad de que disfrutaban
en las _Audiencias_, produgeron en 1780 una fuerte conmocion entre los
indios del Peru, capitaneados por Jose Gabriel Tupac-Amaru [1], cacique
de Tungasusa en la provincia de Tinta; [2] que, altivo por caracter e
irascible por genio, miraba con rencor la degradacion de los indigenas.
Ultimo vastago de los Incas, y reducido ahora a prosternarse ante el mas
vil empleado de la metropoli, no pudo su animo sobrellevar en paz
estos ultrages.

[Nota 1: Se le da comunmente el nombre de _Tupamaro_, corrupcion de
dos voces de la lengua _quicchua_, que significan literalmente,
"resplandeciente" _(thupac)_ y "culebra" _(amaru)_. Los antiguos
Peruanos comparaban los hombres grandes y poderosos a las serpientes,
porque, como ellas infunden miedo con su presencia. Uno de los barrios
del Cuzco, donde los Incas mantenian por magnificencia algunos de estos
animales, llevaba el nombre de _Amanucancha,_ "corral de las
serpientes."]

[Nota 2: O mas bien _Ttintti_, que en el mismo idioma quiere decir
"langosta."]

Habia frecuentado las universidades de Lima y del Cuzco, donde aprendio
lo bastante para descollar entre sus iguales. No contento con el
cacicazgo, que era hereditario en su familia, solicito ser reconocido
como descendiente legitimo de los antiguos dinastas del Peru, y habia ya
conseguido reasumir el titulo de _Marques de Oropesa_ que habian llevado
sus antecesores.[3]

[Nota 3: D. Martin Garcia Loyola, sobrino de San Ignacio, y
gobernador de Chile en 1583, caso con Clara Beatriz, _Coya_, hija unica
y heredera del Inca Sayri Tupac. De este matrimonio nacio una hija, que
paso a Espana, donde se enlazo con un caballero, llamado D. Juan
Henriquez de Borga, y a quien el Rey concedio el titulo de _Marquesa de
Oropesa_. De esta rama procedia tambien _Tupac-Amaru_.]

Preocupado con sus ideas de venganza, sintio la necesidad de adquirir
renombre, y derramo sus caudales para hacerse de clientes. Se puso
tambien en contacto con las personas mas influyentes del clero, a
quienes pintaba con los mas vivos colores los vejamenes que sufrian los
indios. Movidos por sus quejas, los obispos de la Paz, del Cuzco, y
otros prelados del Peru, las habian transmitido al Rey por medio de
Santelices, Gobernador de Potosi, muy inclinado a favor de los
naturales, y cuyos sufragios eran de un gran peso por el credito que
disfrutaba en la corte. Carlos III, principe justo y magnanimo, habia
acogido con interes estas suplicas, y para atenderlas con acierto habia
llamado al mismo Santelices a ocupar un puesto en su Consejo de Indias.

Con tan prosperos auspicios, D. Blas Tupac-Amaru, deudo inmediato de
Jose Gabriel, fue a Madrid a solicitar la supresion de la mita y los
repartos. Todo anunciaba un feliz desenlace, cuando la Parca trunco la
vida de estos filantropos, no sin sospecha de haber sido envenenados.

Solo, y expuesto al resentimiento de los que habian sido denunciados, se
resolvio Tupac-Amaru a echar mano de un arbitrio violento. Hallabase de
corregidor en la provincia de Tinta un tal Arriaga, hombre avido e
inhumano, que abusaba del poder para saciar su inextinguible sed de
riquezas. Hecho odioso al pueblo a quien tiranizaba, fue esta la primer
victima que le fue inmolada. Bajo el pretexto de celebrar con pompa el
dia del Monarca, el cacique lo atrajo a Tungasuca, donde en vez de las
diversiones que esperaba, fue condenado a expiar sus crimenes en un
cadalso. Igual suerte estaba reservada al corregidor de _Quespicancha_
[4], que salvo la vida, abandonando sus ricos almacenes, y mas de 25,000
pesos que tenia acopiados en las arcas del fisco.

[Nota 4: Escriben comunmente _Quispicanchi_, que nada significa. El
otro nombre se compone de _quespi_, que en el idioma _aymara_
corresponde "a cosa que brilla", como cristal, piedra preciosa, &c., y
de _cancha_, "corral."]

Estos despojos, repartidos generosamente entre las tropas, dilataron la
esfera de accion de estos tumultos. Los funcionarios publicos, siguiendo
el ejemplo de los corregidores, que eran el blanco principal de la
animadversion de los pueblos, desamparaban sus puestos, y dejaban libre
el campo a los amotinados. Sus filas, que se engrosaban diariamente,
presentaron pronto una masa imponente para emprender mayores hazanas. Al
sentimiento de venganza, que brotaba expontaneamente de todos los
corazones, quiso Tupac-Amaru hermanar otro que lo afirmase y
ennobleciese. Dos siglos y medio, pasados en la servidumbre, no habian
podido borrar de la memoria de los indigenas los recuerdos del gobierno
paternal de los Incas: grabados en las ruinas del Cuzco, donde moraban
sus dioses, y descansaban sus heroes, hacian de esta ciudad el objeto de
una supersticiosa veneracion; y aqui fue donde se dirigio Tupac-Amaru
para inflamar el ardor de sus soldados. Trabado en su marcha por una
fuerza de milicianos que se habia organizado de Sangarara, los ataco, y
obligo a asilarse del templo, donde se defendieron hasta sepultarse bajo
los escombros del edificio, que se desplomo sobre sus cabezas.

Esta ventaja, poco considerable en si misma, dio alas a la anarquia, que
se propago hasta la provincia de Chichas. El foco principal de esta
nueva insurreccion era Chayanta, donde dominaban los Catari, hombres
populares y atrevidos, que estaban quejosos por la indiferencia con que
el virey Vertiz y la Audiencia de Charcas habian oido sus reclamos
contra la escandalosa administracion de Alos, corregidor de aquel
partido entonces, y promovido despues al gobierno del Paraguay. Tomas,
el mayor de sus hermanos, desairado por el Virey, cuya justicia habia
venido a implorar personalmente a Buenos Aires, regreso a su provincia,
esparciendo la voz de haber conseguido mas de lo que habia solicitado: y
este ardid sublevo contra Alos a todos los indios, que se resistian a
pagar los tributos y a admitir sus repartos.

El corregidor se vengo por una perfidia, que hizo mas arriesgada su
posicion. Imputo a Catari la muerte de un recaudador de rentas, y le
envio preso a la Audiencia de Charcas. Desde este momento la sangre
corrio a torrentes, y la pluma del historiador se retrae de trazar el
cuadro espantoso de tantos excesos. En Oruro, en Sicasica, en Arques, en
Hayopaya, fueron innumerables las victimas. En la iglesia de Caracoto la
sangre de los espanoles llego a cubrir los tobillos de los asesinos. En
Tapacari, pequeno pueblo de la provincia de Cochabamba, se quiso obligar
a un padre a desgarrar el corazon de sus hijos a la vista de la madre: y
la repulsa a tan inicuo mandato, fue la senal de su comun exterminio.
Nada fue respetado: ni la edad, ni el sexo, ni las suplicas, ni los
lamentos libraban de la muerte, y una parte de la poblacion sucumbia al
furor de la otra.

Entretanto los Vireyes de Buenos Aires y de Lima trabajaban de consuno
para sofocar la insurreccion del Peru. Varias tentativas de los rebeldes
se habian malogrado por la impericia de los gefes en quienes Tupac-Amaru
habia depositado su confianza. Su muger le habia obligado a volver a
Tungasuco, para calmar los terrores que le habia causado la noticia de
la salida de la tropas de Lima. iTriste y singular presentimiento! Con
el Mariscal Valle, que mandaba esta expedicion, venia el Visitador
Areche--ese hombre feroz, que, conculcando los derechos de la humanidad,
y ultrajando al siglo en que vivia, debia renovar las escenas de los
tiempos barbaros, en la epoca en que aun vivian Becaria y Filangeri!
La ausencia de Tupac-Amaru, aunque momentanea, fue senalada por grandes
reveses. Sus tropas, que no habian podido penetrar al Cuzco, fueron
rechazadas de Puno y de Paucartambo. Estos contrastes, y la expedicion
de Lima que se avanzaba a marchas redobladas, le hicieron advertir todo
el peligro de la inaccion en que estaba, y de la que le importaba salir
cuanto antes.

Su reaparicion excito el mas vivo entusiasmo, y las poblaciones se
agolpaban en el transito para aclamarle. Esta vez cinio las infulas,
_(llantu)_ que, segun Garcilaso, eran las insignias de la dignidad real
entre los Incas. Inexperto en el arte de mandar los ejercitos, se enredo
nuevamente en el sitio del Cuzco, del que tuvo que desistir segunda vez,
no por la resistencia que le oponia la ciudad, sino por el miedo de ser
atacado por la fuerza de Valle. En este estado no le quedaba mas
alternativa que salir al encuentro de la columna auxiliadora, o
retirarse: prefirio este ultimo arbitrio, teniendo a su disposicion un
ejercito de 17,000 hombres!

Se replego hacia la provincia de Tinta, donde no tardo en alcanzarlo
Valle al frente de 16,000 hombres. Le aguardo Tupac-Amaru con 10,000,
que fueron arrollados en las inmediaciones de Tungasuca. Hecho
prisionero con toda su familia, fue llevado al Cuzco, donde expio de un
modo atroz el deseo de restablecer la dominacion de los Incas, o mas
bien de sustraer a los indios de la baja e intolerable tirania de los
corregidores.

No por esto cesaron los males del Peru. Diego, y Andres, el uno hermano,
y el otro sobrino de Tupac-Amaru, segundados por Julian Apasa, sucesor
de Tomas Catari, continuaron hostilizando a las tropas y a los pueblos.
Los sitios que pusieron a Puno, a Sorata y a la Paz, forman los
episodios mas interesantes de este drama. La ultima de estas ciudades
sostuvo dos cercos, que duraron 109 dias, a pesar de hallarse la ciudad
embestida por 12,000 indios, duenos de las avenidas, y de todas las
alturas que la dominan. En este teatro de desolacion brillo el genio
activo de D. Sebastian Segurola, sobre el cual gravitaba la
responsabilidad de conservar un numeroso vecindario, reducido a perecer
de hambre, o a entregarse al cuchillo de una horda feroz. Solo la
firmeza de este gefe pudo librarlo de tan grande infortunio.

Ni fue menos honrosa la conducta de Valle, Flores, y del mas esforzado
de todos, Reseguin. Cuando paso la frontera de Salta, se hallo este
oficial en el centro de una gran insurreccion que devoraba la provincia
de Chichas. Suipacha, Cotagaita, Tupiza, estaban en manos de los
insurgentes, que en esta ultima ciudad habian imitado el ejemplo de
Tupac-Amaru, ahorcando a su corregidor. Reseguin, con un punado de
bravos, restablece el orden, escarmienta a los indios, y los pone en la
imposibilidad de volverse a lanzar contra la autoridad publica. Su
marcha hasta el Cuzco fue una serie continuada de combates y triunfos.
Llego en circunstancias que el sitio de Sorata habia tenido un horrible
desenlace. Irritado Andres Tupac-Amaru de la obstinada resistencia que
le hacian sus habitantes, a quienes amagaba con un ejercito de 14,000
hombres, recoge las aguas del cerro nevado de Tipuani, y cuando las vio
crecer en el estanque que habia formado en un nivel superior a la
ciudad, rompe los diques, e inunda la poblacion, destruyendo de un modo
irresistible todos sus medios de defensa.

Quedaba la Paz, cercada por segunda vez por la famosa _Bartolina_,
muger, o concubina de Catari. Valiendose del arbitrio empleado contra
Sorata, los sitiadores hacen represas en el rio que pasa por la ciudad,
y forman una inundacion que rompe sus puentes, y causa los mayores
estragos. Tal vez hubiera tenido que ceder su intrepido defensor
Segurola, sino hubiese aparecido Reseguin, que venia a socorrerle con
5,000 hombres, llenos de entusiasmo por un triunfo que acababan de
reportar en Yaco.

Tantos trabajos habian postrado a este incansable oficial, que por
primera vez desde su salida de Montevideo, se veia forzado a interrumpir
sus tareas. Aun no habia convalecido de una grave enfermedad que le
habia asaltado, cuando llega a la Paz la noticia de una fuerza que
Tupac-Catari organizaba en las Penas. Debil, y extenuado por sus
padecimientos, Reseguin halla en su alma vigor bastante para reanimar
sus fuerzas abatidas. Empuna su espada, alcanza a los rebeldes, los
derrota, y cual otro Mariscal de Sajonia en la batalla de Fontenoi,
entra al pueblo de las Penas, cargado en hombros de sus soldados.

Tan leal como valiente, respetaba las personas de los que se habian
amparado del perdon ofrecido por el Virey de Lima. Pero un oidor de
Chile, que le acompanaba en calidad de _consultor_, complicando a los
indultados en el proceso que seguia de oficio contra Tupac-Catari, mando
prender a todos, e hizo destrozar vivo en la Paz a este caudillo.

De todas las cabezas principales de esta revolucion no quedaba mas que
Diego Cristoval Tupac-Amaru, a quien estos rasgos de perfidia hacian
desconfiar de las promesas de los espanoles. Pero, arrastrado de su
destino, se dejo persuadir a entregarse voluntariamente al General Valle
en su campamento de Sicuani; y no tardo en arrepentirse de esta
confianza. Vivia retirado y tranquilo en el seno de su familia, cuando
se le asecho y prendio para someterle a un juicio, en que, por crimenes
imaginarios, se le condeno a perecer barbaramente en un cadalso.

Areche, Medina y Mata-Linares, autores de tantas atrocidades, recibieron
honores y aplausos: pero el aspecto de las victimas, sus ultimos
lamentos, sus miembros palpitantes, sus cuerpos destrozados por la
fuerza de los tormentos, son recuerdos que no se borran tan facilmente
de la memoria de los hombres;[5] y debe perpetuarlos la historia para
entregar estos nombres a la execracion de los siglos.

[Nota 5: Areche, que miraba la egecucion de Tupac-Amaru desde una
ventana del Colegio de los ex-Jesuitas del Cuzco, cuando vio que los
caballos no podian despedazar el cuerpo de este desgraciado, mando que
le cortasen la cabeza: y a la muger de Tupac-Amaru la acabaron de matar
"dandole patadas en el estomago." _iHorrcaco referens!_]

Pocos ejemplos ofrecen los anales de las naciones de una carniceria tan
espantosa. No solo se atormento, y sacrifico a Tupac-Amaru, su muger, su
hijo, sus hermanos, tios, cunados, y confidentes, sino que se proscribio
en masa a todo su parentezco, por mas remotos que fuesen los grados de
consanguineidad que los unian. Solo se perdono la vida a un nino de once
anos, hijo de Tupac-Amaru, que despues de haber presenciado el suplicio
de sus padres y deudos, fue remitido a Espana, donde fallecio poco
despues. Asi es que debe tenerse por apocrifo el titulo de _Quinto nieto
del ultimo Emperador del Peru,_ que asumio _Juan Bautista Tupamaru_,
para conseguir del Gobierno de Buenos Aires una pension vitalicia.[6]

[Nota 6: El titulo del folleto que este impostor publico en Buenos
Aires, es: _El dilatado cautiverio bajo el gobierno espanol de Juan
Bautista Tupamaru, quinto nieto del ultimo Emperador del Peru._

_Buenos-Aires, 2 de Setiembre de_ 1837.

PEDRO DE ANGELIS]

El unico resultado util de este gran sacudimiento fue la nueva
organizacion que la Corte de Espana dio a la administracion de sus
provincias de ultramar, y la abolicion de los repartimientos. De este
modo quedo legitimado el principio que invoco Tupac-Amaru para mejorar
la suerte de los indios, que hallaron despues en sus Delegados,
administradores mas responsables, y por consiguiente mas integros que
los Corregidores.



RELACION HISTORICA &

* * * * *

Aunque las crueles y sangrientas turbaciones, que han excitado y
promovido los indios en la provincias de esta America Meridional, han
sido la causa total de tantas lamentables desdichas, como se han seguido
a sus habitantes, es no obstante preciso confesar que el verdadero y
formal origen de ellas no es otro que la general corrupcion de
costumbres, y la suma confianza o descuido con que hasta ahora se ha
vivido en este continente. Asi parece se deduce de los propios hechos, y
lo persuaden todas sus circunstancias.

De algunos anos a esta parte se reconocian en esta misma America muchos
de aquellos vicios y desordenes que son capaces de acarrear la mas
grande revolucion a un estado, pues ya no se hallaba entre sus
habitadores otra union que la de los bandos y partidos. El bien publico
era sacrificado a los intereses particulares: la virtud y el respeto a
las leyes, no era mas que un nombre vano: la opresion y la inhumanidad
no inspiraban ya horror a los mas de los hombres acostumbrados a ver
triunfar el delito. Los odios, las perfidias, la usura y la
incontinencia representaban en sus correspondientes teatros la mas
tragica escena, y perdido el pudor se transgredian las leyes sagradas y
civiles con escandalo reprensible.

Tal era el infeliz estado de estas provincias en punto a disciplina, y
no mejor el que se manifestaba en orden a la seguridad y defensa de
ellas; pues no se encontraban armas, municiones ni otros pertrechos para
la guerra, carecian de oficiales y soldados que entendiesen el arte
militar: porque, aunque en las capitales de este vasto reino, como son
Lima y Buenos Aires, se hallasen buenos e inteligentes, como el fuego de
la rebelion se encendio en el centro de las mismas provincias y casi a
un mismo tiempo en todas, y la distancia de una a otra capital es mil
leguas, cuando menos, no dio lugar a otra cosa que a hacer inevitables
los estragos, pues aunque tenian nombrados regimientos de milicias, cuya
fuerza se hizo crecer en los estados remitidos a la Corte, se conocio
despues que solo existian en la imaginacion del que los formo, tal vez
con miras poco decorosas a su alto caracter, por la utilidad que
producian los derechos de patentes y otras gabelas.

Los corregidores, poseidos de una ambicion insaciable con cuantiosos e
inutiles repartos, cuyo cobro exigian por medio de las mas tiranas
egecuciones, con perjuicio de las leyes y de la justicia, se les habia
visto en algunas provincias hacer reparto de anteojos, polvos azules,
barajas, libritos para la instruccion del egercicio de infanteria, y
otros generos, que lejos de servirles de utilidad, eran gravosos y
perjudiciales. Por otra parte se veian tambien hostigados de los curas,
no menos crueles que los corregidores para la cobranza de sus
obvenciones que aumentaban a lo infinito, inventando nuevas fiestas de
santos y costosos guiones con que hacian crecer excesivamente la
ganancia temporal: pues si el indio no satisfacia los derechos que
adeudaba, se le prendia cuando asistia a la doctrina y a la explicacion
del evangelio, y llegaba a tanto la iniquidad, que se le embargaban sus
propios hijos, reteniendolos hasta que se verificaba la entera
satisfaccion de la deuda, que regularmente se la habia hecho contraer
por fuerza el mismo parroco.

En algunas ocasiones habian manifestado anteriormente los indios estos
justos resentimientos, que ocasionaron la alteracion de varias
provincias, resistiendo y matando a sus corregidores, como sucedio en la
de Yungas de Chulumani, gobernandola el Marques de Villa-hermosa, que se
vio precisado, despues de haberle muerto a su dependiente Solascasas, a
contenerlos con las armas, a cuyo acto le provocaron. Asi tambien en la
de Pacajes y Chumbilvicas, en donde quitaron las vidas a sus
corregidores, Castillo y Sugastegui, cometiendo otros excesos, que
indicaban el vasto proyecto, que con mucho tiempo y precaucion iban
meditando, para sacudir el yugo.

Ya fuese fatigados y oprimidos de las extorsiones y violencias que
toleraban, o insultados y conmovidos con un espiritu de sedicion que
sembro el reo Tomas Catari, con el especioso pretesto de haber
conseguido rebaja de tributos, se alzaron con tan furioso impetu, que en
breve espacio de tiempo el incendio abraso todas las provincias. En el
pueblo de Pocoata, provincia de Chayanta, se declaro la sedicion, y
dando los indios muerte a muchos espanoles, prendieron a su corregidor,
D. Joaquin de Alos, que retuvieron en el pueblo de Macha, como en
rehenes, para solicitar insolentes la libertad de su caudillo Catari; y
como presentandose la necesidad armada en toda la fuerza del poder, es
irreparable el dano de la resistencia, fue forzoso que por salvar
aquella vida, se libertase del castigo el delincuente Catari, logrando
prontamente soltura de la prision en que se hallaba: ya fuese porque en
tiempo que el peligro aprieta, la prudencia induce a no detenerse en
formalidades, ni aventurar la quietud publica por los escrupulos de
autoridad, o ya porque, poco acostumbrados los Oidores de Charcas al
perdimiento del respeto tenido a sus personas, recelaban pasase adelante
el atrevimiento, y se viese disminuida la sumision fastidiosa y excesiva
que siempre han pretendido.

Por otra parte, desde los principios del ano de 1780 se vieron en todas
las ciudades, villas y lugares del Peru, pasquines sediciosos contra los
ministros, oficiales y dependientes de rentas, con el pretesto de la
aduana y estancos de tabaco. De modo que el vulgo, a quien se atribuyo
esta insolencia, se despecho tanto en algunas partes, que hicieron
victima de su furor a algunos inocentes: como en Arequipa, donde
perdiendo el respecto a la justicia, saquearon la casa del corregidor D.
Baltazar Semanat, le precisaron a ocultarse para salvar su vida,
atropellaron las casas destinadas a la recaudacion de estos derechos
reales, persiguieron a los administradores, y estuvo la ciudad a pique
de perderse: trascendiendo hasta los muchachos el espiritu sedicioso,
con juegos tan parecidos a las veras, que habiendo nombrado entre ellos
a uno, con el titulo de aduanero, se enfurecieron despues tanto contra
el, que a pedradas acabo su vida, costandole no menos precio el fingido
empleo con que le habian condecorado.

Como suelen las enfermedades de la naturaleza, originadas de pequenos
principios, llegar al ultimo termino, asi en las dolencias politicas
sucede muchas veces, que nacidas de leves causas, suben a tan alto
punto, que es costoso su remedio. Esperimentose esta verdad en Macha;
pues logrando en aquel enganado pueblo, Tomas Catari, todos aquellos
rendimientos que son gages de la autoridad, y olvidado del no esperado
beneficio de su libertad, dio agigantado vuelto a sus ideas, por la
desconcertada fantasia de los indios, graduando la soltura de su
caudillo por efecto del temor que habia infundido con sus insolencias; y
persuadidos por el nuevo metodo que se seguia con ellos, no era la
piedad la que obraba, para atraerlos suavemente a sus deberes, se
creyeron autorizados para egecutar las mas sangrientas crueldades,
siendo como consecuencia, se vean estas sinrazones donde no se conoce ni
domina la razon.

La Real Audiencia de Charcas, al paso que sentia la conmocion de tantas
poblaciones, deseaba con ansia el remedio, pero no acertaba con el
oportuno, porque sus miembros, poco acostumbrados a este genero de
acontecimientos, se mantenian timidos e irresolutos, sin atreverse a
tomar providencia, que cortase en sus principios el peligroso cancer que
amenazaba al reino, haciendo algun castigo que escarmentase a los
sediciosos, y arrancase en su nacimiento la raiz de rebelion, que
comenzaba a sembrarse: unico remedio, cuando ya de nada servia la
luchazon de sus personas, que con servil acatamiento se habia venerado
hasta entonces. Y desenganados de que eran inutiles en estos casos las
formulas del derecho y preeminencias de la toga, descendieron con tanto
exceso a contemporizar con los rebeldes, franqueandoles el perdon de sus
excesos y otras gracias, que no les fue dificultoso conocer que la suma
condescendencia de unos ministros, que en las felicidades de su absoluto
gobierno habian sido tan engreidos, nacia del terror y confusion en que
se hallaban.

Bien convencidos los indios de esta verdad, apenas habia poblaciones de
ellos, que no se abrasase en la tragica llama del tumulto, porque a poco
despues alborotose la provincia de Paria, dando en el pueblo de
Challapata cruel muerte al corregidor D. Manuel Bodega, egecutandose lo
mismo en la de Chichas, Lipes y Carangas, siguiendo el mal ejemplo la de
Sicasica, parte de las de Cochabamba, Porco y Pilaya, siendo en todas
iguales los excesos, y parecidos los insultos de muertes, robos, ruinas
de haciendas, sacrilegas profanaciones de los templos. Y como era uno el
principio del desasosiego, reglaban sus movimientos por el teatro de la
de Chayanta, donde, despues de muchos tormentos y ultrajes, quitaron la
vida a D. Florencio Lupa, cacique del pueblo de Moscani, falleciendo
victima de la lealtad a manos de una plebeya indignacion, la que no
satisfaciendose con juntar la muerte a la ignominia, le cortaron la
cabeza, y tuvieron el arrojo de fijarla en las inmediaciones de la
Plata, en una cruz, que se nombra Quispichaca, tremolando con esta
audacia la bandera de la sedicion.

Este suceso cubrio a la Plata de horror y de susto, temiendo con razon,
que estos principios tuviesen consecuencias muy tristes. Fue este dia el
10 de Setiembre de 1780, y como se esparcio en la ciudad, que en sus
extramuros se hallaba una multitud crecida de indios para invadirla y
saquearla, fue notable la confusion que se origino. Presentaronse en la
plaza mayor los Ministros de la Real Audiencia, en compania de su
Regente, para dar algunas disposiciones, que en aquella necesidad
pudieron graduarse oportunas, para rechazar la invasion del enemigo, y
desde aquel momento se empezaron a reglar companias, alistandose la
gente sin excepcion de clases: pero con tal desorden y confusion, que si
hubiese sido cierta la noticia, indefectiblemente perece la ciudad a
manos de los rebeldes: llegando la turbacion de aquellos togados a tales
terminos, que uno de ellos pregonaba en persona el ridiculo bando de
pena de muerte, y 10 anos de presidio al que no acudiese a la defensa, y
no hallandose el pregonero para hacer igual diligencia con otra
providencia, se ofrecio el mismo Regente a egecutarlo, anadiendo la
circunstancia de que tenia buena voz. iO temor de la muerte, cuanto
puedes con las almas bajas! pues unos hombres, que poco antes se
consideraban poco menos que deidades, les obligas a egercer los oficios
mas viles de la republica, haciendose irrisibles de los mismos que los
tenian por sagrados.


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