Relacion historica de los sucesos de la rebelion de Jose Gabriel - Anonymous
Siguio las marchas el Comandante General, dirigiendose en derechura al
Cuzco, en las reliquias de su ejercito, guarnicion y vecindario de Puno,
y con el centro de tantos pesares, tuvo el alivio de recibir alguna
harina, coca y arroz, y otras provisiones que Orellana habia enviado a
buscar a Arequipa, para la subsistencia de su guarnicion: socorro que
repartido entre todos, minoro la escasez de bastimentos que
esperimentaban. Hasta la capital de Lampa nada incomodaron los rebeldes,
pero desde ella empezaron a sentir ya los efectos de la retirada,
porque divididos en muchas y pequenas divisiones, se dejaban ver
colocados en las alturas inmediatas al camino, para aprovechar desde
ellas los descuidos, y cargar la marcha del ejercito por los costados y
retaguardia, matando inhumanamente a cuantos se detenian o estraviaban.
De esta conformidad y con indecibles trabajos siguieron las tropas por
un pais enemigo, no solo desproveido, sino tambien del todo despoblado.
Al transito por la Ventilla, en las inmediaciones del pueblo de Pucara,
los infelices vecinos de Puno que venian a pie, tomaron el camino recto
para Ayabiri. Cargolos el enemigo, advirtiendo estaban separados e
indefensos, y logro egercer en ellos sus acostumbradas crueldades
matando muchos hombres, mugeres y ninos, y apoderandose tambien de la
mayor parte de sus pobres equipages, continuando de este modo en picar
la retirada hasta Vilcanota, termino del vireinato de Buenos Aires; en
cuyas inmediaciones acometieron a los nuestros con tanto denuedo, y con
un aire de confianza, que cuando menos pensaban conseguir la ventaja de
hacerse duenos de los ganados y bagaje: pero como no pasaban de 1,000,
fue facil rechazarlos y frustrar sus designios.
Espuso de nuevo y por escrito D. Joaquin Antonio de Orellana, al
Inspector D. Jose del Valle, desde Yanarico, cuanto le parecio
conveniente sobre la necesidad que, habia de repoblar y mantener la
villa de Puno, cuya respuesta recibio en el pueblo de Quiquijana, llena
de lastimosas consideraciones por la situacion en que dejaba el
vireinato de Buenos Aires, y las funestas consecuencias que podian
resultarle por el abandono de aquel pueblo, en cuya atencion le ordenaba
suspendiese la marcha con todas las familias extraidas, para que
quedasen en mejor proporcion de volverlas cuanto antes a su domicilio,
siempre que el Virey de Lima lo aprobase: pero reproduciendole Orellana
algunas serias reflexiones que de nuevo le ocurrieron, por hallarse tan
adelantado, le mando siguiese a la ciudad del Cuzco con toda la gente
que conducia, donde a cada uno se le asignaria algun socorro que
sirviese a su sustento, para hacerles menos dolorosa la situacion
desgraciada en que se hallaban, como efectivamente se verifico,
considerandoles una diaria moderada gratificacion para que pudieran
mantenerse.
En el pueblo de Sicuani hallo el Inspector D. Jose del Valle al Mayor
General, D. Francisco Cuellar, que como queda dicho en su lugar, habia
destacado a la provincia de Carabaya, para que persiguiese y prendiese
al traidor Diego Cristoval Tupac-Amaru, sus sobrinos y a cuantos le
acompanaban. Habian los rebeldes cerrado la comunicacion tan
cuidadosamente, que en todo el tiempo que se mantuvo este oficial
separado, solo llego a manos del General una carta suya, en que le
decia no habia recibido noticia alguna del estado y situacion en que se
hallaba el ejercito: lo que no era estrano, atendida la crueldad de los
sediciosos, quienes en el pueblo de Santiago de Pupuja habian arrestado
a un propio que le dirigia, y le habian cortado las orejas, la nariz y
las manos: cuyo inhumano castigo, divulgado inmediatamente en aquella
provincia, habia intimidado con tanto extremo a todos sus habitantes,
que ninguno queria convenirse a llevar una carta, aunque se le
ofreciesen crecidas sumas por esta diligencia. De forma que, hasta esta
ocasion no pudo saber D. Jose del Valle el exito de las activas
diligencias de este oficial, todas infructosas, porque los principales
rebeldes elegian los caminos extraordinarios y extraviados, y con mas
proporciones de ocultarse a la vigilancia del que los perseguia. Tuvo en
su marcha y retirada cuatro acciones gloriosas, en que derroto a los
insurgentes, causandoles graves y crecidos danos, y acreditando en todas
su pericia militar, y el mas constante anhelo de sacrificarse por el
servicio del Soberano.
Desde que paso el ejercito la raya que divide ambos vireinatos, fue la
desercion de la tropa de milicias, y la de los indios auxiliares de Anta
y Chincheros, tan exhorbitante, que llego D. Jose del Valle a recelar
con fundadas razones le abandonasen enteramente en los mayores riesgos,
porque ya no les estimulaba la codicia del saqueo que los habia detenido
en parte hasta entonces. Pero superados tantos obstaculos, penalidades y
trabajos, como le sobrevinieron durante aquella retirada, llego a la
ciudad del Cuzco, el dia 3 de Julio de 1781, con las pocas tropas que le
habian quedado: diligencia que no pudo verificar Orellana con el
vecindario de Puno, que convoyaba hasta el 5 del mismo, asi por la
detencion que habia hecho, como por haberse visto precisado a seguir una
marcha mas lenta, a causa de las dificultades que le ocurrieron, por la
poca comodidad y proporciones de las familias que le seguian.