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Relacion historica de los sucesos de la rebelion de Jose Gabriel - Anonymous

A >> Anonymous >> Relacion historica de los sucesos de la rebelion de Jose Gabriel

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"El perjuicio que, de abandonar V.S. a esta provincia, resulta a S.M.,
por todo evento es bien conocido, pues por el ramo de tributos, se
pierden anualmente mas de 20,000 pesos, y por los quintos y ramos
correspondientes al trabajo de minas de oro y plata, arriba de 50,000
pesos: y por lo tocante al ramo de alcabalas, renta de tabacos y
correos, bien considerable cantidad de pesos. De manera que, asi en el
embolso de real hacienda, como en el de los particulares fieles, vendra
S.M. a ser perjudicado en mas de un millon de pesos anualmente; y no es
de menos consideracion, el que V.S. tenga presente, ser este el transito
preciso, por donde pasa el correo de Buenos Aires al Peru, y por donde
se conduce el situado para dicha ciudad de Buenos Aires, y todo el
comercio de aquella con las provincias de la tierra: de modo que, esta
es la unica y precisa puerta para internarse a todo el Peru, porque
aqui igualmente se han de conducir los auxilios de viveres para las
plazas de Potosi y Chuquisaca, las que, abandonada esta provincia,
quedaron en asedio, expuestas totalmente a que por hambre se entreguen
al enemigo.

"La mente del Exmo. Senor Virey no debemos persuadirnos que sea
precisamente el que V.S. se presente en Chuquisaca, habiendo primero
urgencia de mayor atencion que remediar: pues para estos casos, que son
los no prevenidos, consideramos le de a V.S. las facultades necesarias
para operar segun su sabio conocimiento y pericia militar tuviese por
conveniente.

"El celo de la honra de Dios, y el culto de la sagrada religion que
profesamos, es uno de los puntos que V.S. debe fijar la atencion, pues
es notorio que los indios rebeldes, sin reparo a lo sagrado de los
templos y ministros de Jesu-Cristo, se arrojen intrepidos a la
profanacion de ellos, como lo han egecutado en dicho pueblo de Chocalla,
degollando dentro de la misma iglesia a D. Francisco Javier Carbonel, y
en esta de Tupiza, sacando del sepulcro el cadaver del corregidor, y
cortandole la cabeza; y en el de Tatasi prendieron al cura de aquella
doctrina, y teniendolo de rodillas, amenazaron con el cuchillo su
garganta, hasta que a fuerza de ruegos y clamores consiguio lo dejasen
con vida, habiendole intimado salga de aquella doctrina a destierro
formal, y no administrase el pasto espiritual a sus feligreses.

"Tenemos por infalible que inmediatamente a su partida, mas enconados
los animos de los rebeldes, siguiendo sus politicas perniciosas de
alzarse en el mando, avasallen esta provincia, y embarazen enteramente
el transito de ella: pero no dudamos que hecho cargo V.S. de los graves
motivos que le precisan a mantenerse en esta provincia, hasta nueva
orden del Exmo. Senor Virey, suspenda la resolucion de su marcha, o a lo
menos, caso de verificarla, deje un destacamento de tropa veterana para
custodiar esta jurisdiccion, con cuyo respaldo no nos sera dificultoso,
a los gefes de esta provincia, mantener la milicia en el mejor pie,
obediencia y servicio del Soberano. Mas si despreciando nuestra
representacion y las fuertes causas que le hacemos presentes, la
abandonase, no seremos en ningun tiempo responsables al Rey ni a Dios de
la perdida de esta provincia y abandono de la religion, quedandonos con
un traslado para hacer presente, en caso necesario al Soberano y al
Senor Virey, que de nuestra parte hemos cumplido lo que somos obligados,
y protestamos hacer a V.S. responsable de todos los danos y perjuicios
que a S. M. se le sigan por abandonarla, teniendola en el dia bajo de su
proteccion.

"Nuestro Senor guarde a V.S. muchos anos. Tupiza, y Marzo 17 de 1781."

_Antolin de Chabarri.--Manuel de Montellano.--Pedro Pizarro
Santander.--Jose Leon de los Rios.--Jose Davalos.--Pedro Julian Calvete.
--Ramon Ignacio Davalos.--Jose de Burgos.--Alberto Puch.--Jose
Martinez.--Felipe Aranibar._

Senor Comandante General D. Jose Reseguin.



Contestoles Reseguin verbalmente en los terminos mas benignos y eficaces
para consolarlos, y no obstante su corto numero de tropas, determino
dejarles a D. Joaquin de Soria, teniente del regimiento de infanteria de
Savoya, oficial de acreditado espiritu y conducta, con 25 veteranos y
saltenos: destacamento que le parecio suficiente, asi para
tranquilizarlos, como para sostener la expedicion, que de aquellas
propias milicias habia dispuesto entrase en la provincia de Lipes, con
las miras de hacer presos a los cabezas principales de aquel
levantamiento, libertar la muger del difunto corregidor, que aun
mantenian prisionera, vestida a su uso, y en servicio de una de las
indias principales, y tambien para acabar de afianzar la quietud de
aquellos naturales, cuyas turbaciones se daban las manos con las de la
provincia de Porco, que suscitaban en Yora, Tomabe y otros pueblos,
algunos animos inquietos: las que dieron no pocos cuidados y desvelos a
la imperial villa de Potosi, que se vio muchas veces amenazada de ser
invadida por aquellos insurgentes, cuyos temores tomaban mayor
incremento, por la impericia militar y natural en un Gobernador togado,
que sobresaltaba y precavia mas de lo que era necesario, para las
amenazas que diariamente le dirigian los rebeldes, con el fin de
mantenerle en continuo subsidio, hasta que las acertadas operaciones de
Reseguin hicieron calmar todos los recelos, como lo espresa el mismo
Gobernador D. Jorge Escobedo, en carta de 9 de Abril de 1781, en que lo
dice aquel Ministro: "Confio se restablezca la quietud de estos lugares,
porque ya parece manifiestan el miedo, que los primeros pasos de Vd. les
ha dado; pues ayer hubo carta, en que piden se interceda por ellos para
el perdon, y en Tomabe podran a estas horas estar presos los
principales." Estas y otras noticias, que adquirio el Comandante, le
aseguraron el buen estado en que estaban aquella e inmediatas
provincias, y considerandolas ya libres del contagio que habian
introducido en ellas las diligencias de los sediciosos, determino
ponerse en camino el dia 11 del citado mes de Abril, sin esperar la
salida de la espedicion de Lipes, por los cuidados que mas adelante
llamaban su atencion. Pero no tardo mucho tiempo en saber, habia tenido
el exito mas feliz; cumpliendose exactamente cuanto habia prevenido en
las instrucciones que dejo a D. Antolin de Chabarri, y a quien nombro
Comandante de ella y de las milicias de Santiago de Cotagaita, que
dirigio con acierto aquella operacion, desempenando puntualmente todos
los encargos que se le habian confiado.

Continuo Reseguin las marchas, forzandolas cuanto le permitia su
debilidad, y la de los muchos enfermos que tenia; esforzabase en superar
las dificultades que le sobrevenian con este motivo, porque eran
repetidas las instancias que en todas ocasiones le hacia D. Ignacio
Flores, para que se acercase a la Plata. Los pueblos del transito se
esmeraron en dar las mayores pruebas de fidelidad, recibiendole con las
mas espresivas demostraciones que les permitia la infeliz constitucion
en que habian estado poco antes. Tenian dispuestos alojamientos, prontos
los viveres y bagajes necesarios: se excedia en el cuidado de los
enfermos; salian al encuentro a larga distancia los indios gobernadores,
acompanados de sus segundas y curacas, con danzas y musicas a su uso,
para acreditar el gusto y complacencia con que le recibian: de modo que
parecia no habia tenido aquel pais alteracion alguna. Estas
circunstancias le proporcionaron la satisfaccion de llegar a la Plata el
dia 19 del propio mes, donde entro por medio de las aclamaciones de un
numeroso pueblo, acompanado de aquel Comandante, y de toda la
oficialidad de milicias y de muchas personas de la primera distincion,
que habian salido a recibir aquel corto numero de hombres, cubiertos de
laureles, y de una gloria inmortal, que no podia borrarla el transcurso
del tiempo, ni obscurecerla las negras sombras de la envidia.

Los continuados repetidos avisos que recibia en el camino D. Cristoval
Lopez, del agigantado cuerpo que tomaba la sedicion en las provincias de
la Sierra, le hicieron apresurar las marchas cuanto pudo: y hallandose
ya en las inmediaciones de Salta con la tropa de su mando, tuvo orden
del Coronel D. Andres Mestre, Gobernador del Tucuman, para que con toda
la aceleracion posible se acercase, en atencion a que 300 hombres de las
milicias de aquel gobierno, destinados a servir en el Peru, habian
perdido la obediencia a su comandante y oficiales, que maneatados los
hacian retroceder en busca del regalo de sus casas. Y tambien porque
sabia que los indios Tobas, coligados con los de las inmediaciones de la
ciudad de Jujuy, intentaban invadirla y saquearla. Se adelanto este
comandante con sola su compania de granaderos, haciendo la
extraordinaria diligencia de caminar en dos dias, 50 leguas y aunque
llego en tiempo oportuno para contener a los atrevidos milicianos,
algunas consideraciones prudentes detuvieron las providencias, y
aquellos hombres feroces, dejando las armas, volvieron dispersos a sus
idolatrados domicilios. Sin embargo se logro desvanecer el proyecto de
los sediciosos, y escarmentar a los Tobas, de que se siguio la entrega
de las cabezas principales del motin, que sufrieron el ultimo suplicio
en la plaza publica de aquella ciudad, de cuyas resultas se consiguio
algun sosiego, y que calmaron en parte los justos temores que ocasionaba
un acontecimiento de esta naturaleza, temiendo con razon, que si tomaba
cuerpo y trascendencia el alzamiento a toda la provincia, hubiera sido
muy dificultoso y arriesgado el sugetarla, que por su estension pasaba
de 300 leguas, sin mas poblaciones considerables que Cordoba, Santiago
del Estero, San Miguel del Tucuman, Salta y Jujuy: pues aunque lo
restante esta muy poblado, son pequenas aldeas y estancias, habitadas
por hombres tan parecidos a las fieras y tan gigantes, que pueden
considerarse los verdaderos Centauros que nos fingen los poetas. Su
terreno montuoso, y lleno de inmensos bosques espesos, les
proporcionaban unas ventajas, que si ellos las hubiesen conocido, puede
presumirse se habrian detenido poco en admitir el partido de sedicion
que tanto lisonjeaba sus corazones, con la esperanza de una absoluta
libertad, de que son en extremo amantes. Cuyas circunstancias,
reflexionadas por el Virey de Buenos Aires, le obligaron a enviar una
compania de infanteria del regimiento de Savoya, para que ocupase la
ciudad de Jujuy; puesto importante por la precision de transitar por el
a las provincias internas del vireinato. Desvanecidos en algun modo los
recelos, y tomadas algunas providencias de precaucion por el Gobernador,
oficial de mucha experiencia y acreditada conducta, siguio Lopez al
destino senalado, viendose en la precision de dejar en aquella ciudad y
por el camino, la tercera parte de su destacamento, que igualmente fue
acometido por el accidente de la terciana, y con lo restante transito
las provincias pacificadas por Reseguin, sin ocurrirle novedad, y el dia
20 de Abril llego oportunamente a la ciudad de la Plata.

En tanto sucedian estos acontecimientos en los limites del vireinato de
Buenos Aires, en el de Lima ocurrian otros de no menor consideracion, y
se disponian para contener los enemigos estragos y desolacion que
ocasionaba el principal rebelde, Jose Gabriel Tupac-Amaru, a la cabeza
de sus secuaces que ya formaban un formidable ejercito, no como los que
encontraron Pizarro, Cortez y demas primeros conquistadores, sino
armados con muchas armas de fuego, lanzas y algunos canones de pequeno
calibre, que habia mandado fundir el tirano, asistido con exactitud de
todo lo necesario, y pagado con puntualidad. Las disposiciones de este
usurpador, mas conformes con la humanidad, le hacian menos aborrecible
que a sus capitanes, los cuales llenos de ferocidad, no conocian otra
providencia que el cordel o el cuchillo. Tupac-Amaru, aunque en sus
edictos proscribia todo europeo, perdonaba a cuantos se le presentaban,
si conocia podia sacar algun partido de su habilidad u oficio, y
particularmente lograban un seguro salvo-conducto los que tenian algun
conocimiento del manejo de las armas y profesion militar. El haber
seguido los estudios en uno de los colegios de Lima, le habia hecho
deponer aquella barbarie caracteristica de su nacion, y le pusieron en
estado de manejar con algun acierto una transformacion tan terrible:
pero faltaron agentes con que poner en practica las bien premeditadas
medidas que tenia tomadas para ella. Uno de sus generales, llamado
Cicenaro, paso a cuchillo en el pueblo de Ayabiri a cuantos vivientes
hallo de todas castas, menos los de la suya, contra la expresa orden de
su gefe. Reprendiole agriamente por su excesiva crueldad, y este le
representaba que si no extinguia a todos los que no fuesen puramente
indios, era consecuente quedarian dominados por cualquier clase que
animase parte de sangre espanola. "No es tiempo aun, decia Jose Gabriel;
pensemos por ahora solamente en posesionarnos en el dominio de estas
vastas y dilatadas regiones, que luego se buscara modo para deshacernos
de todos los embarazos y obstaculos que se nos presenten." Maxima, a la
verdad, que si se hubiera seguido por sus subordinados, podia temerse
con razon, y segun la disposicion en que se hallaban los animos de
aquellos habitantes, hubiera dado al traves con las pocas reliquias de
fidelidad que habian quedado: pudiendose asegurar esto sin recelo de
exceder los limites de una prudente congetura, pues, aunque en las
ciudades capitales y en algunos rincones de pocas provincias, se
aparentaba mucho afecto al partido del Rey, estaban muy pocos corazones
de parte del Soberano; y si el tirano hubiese tenido ocho o diez sugetos
capaces de conformarse y egecutar sus deliberaciones, se hubiera visto
seguramente representar en el Peru la segunda parte de la catastrofe
acaecida en las colonias Anglo-Americanas, y el nombre de Tupac-Amaru y
el de sus subalternos, en los siglos venideros seria tan admirado y
respetado como el de Washington y de los demas generales de aquella
nueva republica.

Es innegable, que la general sublevacion que acabamos de esperimentar,
se estaba premeditando hacia mucho tiempo. Acreditan esto mismo
infinitos documentos, tomados a los capitanes indios, por los cuales
consta, se trataba de ella 10 anos antes que llegase el dia fatal de
verificarla: y aun se hubiera diferido algun tiempo, si Tomas Catari
hubiese sido capaz de manejarse con mas prudencia y circunspeccion.
Tenia tratado el principal rebelde con este y otros indios los medios de
sacudir el dominio espanol, en distintos viages que hizo por todas las
provincias, para lo que le daba proporcion el oficio de arriero que
profesaba. Tuvo noticias en Tungasuca, de que se habian adelantado a
sus miras los movimientos de Chayanta, y receloso de que se descubriese
la trama que tenia urdida, paso inmediatamente a la egecucion del
proyecto, creyendo que, aunque se habia anticipado el tiempo, podia ser
oportuna la ocasion, atendido el descontento que generalmente se
manifestaba por los reglamentos espedidos de la Corte para el nuevo
establecimiento de algunos ramos de real hacienda, que en nada
perjudicaban a los indios, porque los exceptuaban las soberanas
deliberaciones, siempre atentas a su beneficio y comodidad. No obstante
esto, se ha querido despues atribuir maliciosamente a este motivo el
unico origen de tantos males, sin examinar que, si contribuyo en parte,
fue dimanado de la poca conformidad e imprudencia de los que debian
admitir y obedecer aquellas disposiciones con la resignacion debida a
los buenos y leales vasallos. Esto supuesto, ?con que razon podra
disputarse la causa primaria del levantamiento, cuando es una opinion
que se destruye con tanta facilidad, que basta saber que en nada
comprendian a los indios aquellas providencias, y que estos trataban y
disponian la sedicion antes de pensarlas el ministerio? Digan cuanto
quieran los peruanos sobre este particular, lo cierto es, que en el
interior de todos ellos se aplaudia la general conmocion: sentian si
hubiese sido un indio el autor, porque se les hacia muy duro doblar la
rodilla a un hombre de esta casta, mirada en aquellos paises con menos
consideracion que la de los esclavos: y no obstante esta repugnancia,
estuvieron indecisos, hasta que vieron no se les cumplia, como se les
habia prometido, la libertad de sus vidas y haciendas. No por esto
pretendo disminuir la constante fidelidad de muchos, que ligados por las
obligaciones de su nacimiento, lo hubieran sacrificado todo por el
Soberano: solo deseo dar una idea positiva del estado en que
generalmente se hallaban aquellas provincias.

Ya dispuesto por Jose Gabriel Tupac-Amaru lo mas preciso para emprender
su meditada usurpacion, no se detuvo en mas reflexiones. Se hizo cargo
que nuestra Corte estaba empenada en sostener una guerra contra los
Ingleses, que ocupaban toda su atencion: que los excesivos clamores de
los mercaderes y comerciantes, contra los nuevos impuestos repetidos
muchas veces a los compradores, desde sus almacenes y mostradores, sin
otro motivo que el de ver disminuida su excesiva ganancia, habian
penetrado no solo los corazones de los indios, sino los animos de todos:
que se prestaban gratos los oidos a las voces de libertad e
independencia, y que su propio corregidor, D. Antonio de Arriaga, estaba
excomulgado por el Obispo del Cuzco, cuya providencia espedida
imprudentemente por aquel prelado, en ocasion tan peligrosa, habia
atraido contra el los animos de sus provincianos, creyo no podia
presentarsele coyuntura mas favorable para establecer su dominio: y
persuadido por todos accidentes que reconocia, hallaria un apoyo
general para realizar su temerario intento, lo puso en egecucion. No se
alejaba mucho de lo cierto, y hubiera visto seguramente verificados sus
designios si, como empezo, hubiese seguido el metodo de admitir bajo sus
banderas a cuantos se les presentaban, providencia eficaz, pero que
inutilizaron la feroz condicion de sus comandantes, y la barbarie de
unas tropas que no supieron obedecer las muchas y repetidas ordenes que
tenia dadas, para que se egecutase de este modo, y para que no se
ofendiese ni perjudicase a los espanoles criollos, mestizos, cholos y
zambos, en sus personas ni bienes.

Bien penetradas por el Visitador General, D. Jose Antonio de Areche, y
el Mariscal de Campo, D. Jose del Valle, las calamitosas funestas
consecuencias que podian esperarse de la critica situacion en que se
hallaba el reino, no malograron instante, y eligiendo por cuartel
general la ciudad del Cuzco, dedicaron toda su atencion a buscar los
medios para contener con prontitud los progresos y autoridad del
rebelde, que cada dia se aumentaban extraordinariamente. Se abrieron las
arcas reales para el acopio de viveres, municiones y artilleria; se
ofrecieron premios; se asignaron sueldos y gratificaciones, y se
depusieron las ideas economicas que se habian adoptado, y procurado
establecer hasta entonces, conociendo no era ya ocasion de pensar en
ellas, y si solo en destruir los proyectos del tirano, que daban mas
cuidados de los que se tuvieron al principio de la conjuracion: y
avivadas las disposiciones, con la actividad que requeria el peligro, se
hallo en muy poco tiempo reunido un ejercito considerable, capaz de
competir y superar al de los insurgentes.



_Fuerza del ejercito destinado a obrar contra Jose Gabriel Tupac-Amaru._


_Gefe principal._ El Mariscal de Campo, D. Jose del Valle.


_Mayor General._ El Capitan D. Francisco Cuellar.


_Ayudantes de Campo._

Los Tenientes de caballeria: D. Antonio Donoso.
D. Isidro Rodriguez.

El Alferez de idem, D. Francisco Lopez.


_Primera columna_.

Comandante, el Sargento Mayor de caballeria, D. Joaquin Balcarcel.
Segundo, el Coronel de milicias, Marques de Rocafuerte.


_Fuerza de ella_.

REGIMIENTOS. HOMBRES.

Dragones de Cotabamba 100
Idem de Calca 60
Idem de Urumbamba 100
Idem de Abambay 25
Idem de Andaguaillas 25
Indios fieles de Tambo y Quebrada de Calca 2,000

TOTAL. 2,310


_Segunda columna_.

Comandante, el Teniente Coronel, D. Manuel Campero.
Segundo, el Teniente de infanteria, D. Jose Varela.


_Su fuerza_

Caballeria lijera 200
Idem del Cuzco 150
Idem de Quispicanchi 200
Idem de Andaguaillas 200
Infanteria de Lima 900
Indios fieles de Maras, Gayabamba y Chincheros 2,000

TOTAL 2,950


_Tercera columna_.

Comandante, el Teniente Coronel, D. Manuel Villalta.
Segundo, El Coronel de milicias, D. Matias Baulen.


_Su fuerza_.

Infanteria de Lima 100
Idem de Andaguaillas 300
Idem de Abancay 200
Compania del cacique Rozas 200
Idem de Lebu 100
Indios fieles de Tinta, Guarocordo, Suritti
y Altos 2,000

TOTAL. 2,900


_Cuarta columna_.

Comandante, el Corregidor de Paruro, D. Manuel Urruz de Castilla.
Segundo, el Coronel de milicias, D. Isidro Guizasola.


_Su fuerza_.

Infanteria del Cuzco 100
Espanoles e indios fieles 2,900

TOTAL. 3,000


_Quinta columna_.

Comandante, el Coronel de infanteria, D. Domingo Marnara.
Segundo, el Corregidor de Cotabambas, D. Jose Acuna.
Tercero, el Corregidor de Chumbivileas, D. Francisco Laisequilla.


_Su fuerza_.

Infanteria veterana 100
Espanoles e indios fieles 2,900

TOTAL. 3,000


_Sexta columna_.

Comandante, el Coronel D. Jose Cabero.
Segundo, el Justicia Mayor de Paucartambo, D. Francisco Zelerio.


_Su fuerza_.

Infanteria, espanoles e indios fieles 550


_Cuerpo de reserva_.

Comandante, el Coronel de Dragones, D. Gabriel de Aviles.
Segundo, el Capitan de ejercito, D. Jose Leon.
Tercero, el Coronel de milicias, D. Gabriel de Ugarte.


_Su fuerza_.

Infanteria veterana de Lima 300
Idem de Guananga 200

TOTAL. 500
______


TOTAL. 15,210
======



A mas de la fuerza espresada, se destinaron dos destacamentos,
compuestos de 1,846 hombres, para tomar los puestos de Urubamba, Calca y
Lares, con la mira de cortar la retirada al rebelde por aquella parte: y
despues de haber dispuesto lo conveniente y necesario para la
subsistencia del ejercito, se puso en movimiento el dia 9 de Marzo de
1781, con 6 canones, pertrechos y municiones correspondientes; y con
arreglo a lo que habian espuesto los patricios del pais, se dio la orden
a los comandantes de las columnas, para que dirigiesen su marcha, en
esta forma. La 1. por Paucartambo, Quispicanche y Tinta. La 2. por la
Quebrada de Quispicanche. La 3. por los Altos de Orocoroco,
Quispicanche hasta Tungasuca y Tinta. La 4. por Paruro a Livitaca,
Chumbivilcas, Yauri, y Coporaque de Tinta. La 5. por Cotabamba,
Chumbivilcas hasta Livitaca. La 6. por Paucartambo, Altos de Ocongari y
Puestos de Azorayaste, y el cuerpo de reserva por los Altos de
Orocoroco.

Puestas en marcha todas las columnas y el cuerpo de reserva por las
rutas indicadas, empezaron desde luego a esperimentar las mayores
incomodidades, asi por los excesivos aguaceros, granizos y nieves, que
son muy frecuentes en aquellas elevadas y asperas montanas, como por la
falta de viveres, lena y otros auxilios, que ocasionaba haber cerrado
los rebeldes las comunicaciones con los pueblos fieles de donde podian y
debian conducirse: cuyos pasos guardaban con tanta vigilancia, que las
tropas del Rey llegaron a esperimentar las mayores necesidades, y
estuvieron espuestas en algunas ocasiones a ser victimas del frio y de
la hambre. Pero sufrieron entonces con laudable constancia todos estos
trabajos, animados por el ejemplo del Comandante General, y demas
oficiales que se desvelaban en mantenerlas vigilantes, para rechazar a
los insurgentes, que muchas veces intentaron sorprender los campamentos,
aprovechandose de la hora de amanecer: en cuyas ocasiones consiguieron
siempre gloriosas ventajas, y rechazaron los ataques con conocido
escarmiento de los contrarios, que dejaron en todos cubiertos de
cadaveres los campos inmediatos.

Estas repetidas victorias nada mejoraban las necesidades y situacion del
ejercito: crecian los obstaculos, y las escaseses aumentaban; de tal
suerte, que considerandose ya D. Jose del Valle en una situacion critica
y delicada, determino variar de ruta para encaminarse a Tinta, donde
tenia el rebelde el cuartel general y repuestos de guerra: y bajando
para este logro una canada situada entre elevadas montanas, hallo un
benigno temperamento, y tanta abundancia de alimentos, que su tropa
consiguio reponerse en pocos dias de sus pasados quebrantos, y continuar
comodamente las marchas: bien que con muchos dificultades que superar,
asi por los estrechos pasos, como por las grandes y profundas
cortaduras que los enemigos no supieron defender, ni menos aprovecharse
de estas ni otras infinitas ventajas que le proporcionaban aquellos
asperos terrenos, que en muchos parajes la naturaleza ha hecho
inaccesibles. Sin embargo hicieron obstinada resistencia en algunos
parajes y apostaderos menos fuertes, persiguiendo diariamente, por
derecha e izquierda del camino, las marchas de nuestro ejercito,
particularmente en los desfiladeros, sin descuidarse en aprovechar la
obscuridad de la noche, para rodear los campamentos y fatigarlos,
obligando a la tropa a estar continuadamente sobre las armas, sufriendo
el fuego de su fusileria y de canon, que con facilidad trasportaban y
apostaban a todas partes, por ser de pequeno peso y de poco calibre.


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