Los Amantes de Teruel - Hartzenbusch, Juan Eugenio
ESCENA VI
ADEL, SOLDADOS MOROS.--MARSILLA, OSMIN
ADEL. Osmin, a palacio van
turbas llegando en tumulto, 440
y Zaen, que estaba oculto,
sale aclamando a Mervan.
Zulima nos ha vendido.
OSMIN. Ya no hay perdon que le alcance.
MARSILLA. Despues de correr el lance, 445
se dispondra del vencido.
Cuando rueda la corona
entre la sangre y el fuego,
primero se triunfa, luego....
OSMIN. Se castiga.
MARSILLA. Se perdona. 450
VOCES (_dentro_). iMuera el tirano!
MARSILLA. iMi espada!
iMi puesto!
OSMIN. Ven, ven a el.
Guarda el torreon, Adel.
ADEL. Ten tu acero. (_Dasele a Marsilla_.)
MARSILLA. iArma anhelada!
iMi diestra te empuna ya! 455
Ella al triunfo te encamina.
Rayo fue de Palestina,
rayo en Valencia sera.
ACTO SEGUNDO
Teruel.--Sala en casa de don Pedro Segura
ESCENA PRIMERA
DON PEDRO, entrando en su casa; MARGARITA, ISABEL y TERESA,
saliendo a recibirle
MARGARITA. iEsposo! (_Arrodillandose_.)
ISABEL. iPadre! (_Arrodillandose_.)
TERESA. iSenor!
PEDRO. iHija! iMargarita! Alzad.
ISABEL. Dadme a besar vuestra mano.
MARGARITA. Dejame el suelo besar
que pisas.
TERESA (_a Margarita_). Vaya, senora, 5
ya es vicio tanta humildad.
PEDRO. Pedazos del corazon,
no es ese vuestro lugar.
Abrazadme. (_Levanta y abraza a las dos_.)
TERESA. Asi me gusta.
Y a mi luego.
PEDRO. Ven aca, 10
fiel Teresa.
TERESA. Fiel y franca,
tengo en ello vanidad.
PEDRO. Ya he vuelto, por fin.
MARGARITA. Dios quiso
mis plegarias escuchar.
PEDRO. Gustoso a Monzon parti, 15
comisionado especial
para ofrecer a don Jaime
las tropas que alistara
nuestra villa de Teruel
en defensa de la paz, 20
que don Sancho y don Fernando
nos quieren arrebatar:
fue don Rodrigo de Azagra,
obsequioso y liberal,
acompanandome al ir, 25
y me acompana al tornar;
mas yo me acordaba siempre
de vosotras con afan.
Triste se quedo Isabel;
mas triste la encuentro.
TERESA. Ya. 30
MARGARITA. iTeresa!
ISABEL. iPadre!
PEDRO. Hija mia,
dime con sinceridad
lo que ha pasado en mi ausencia.
TERESA. Poco tiene que contar.
MARGARITA. iTeresa!
TERESA. Digo bien. ?Es 35
por ventura novedad
que Isabel suspire, y vos (_a Margarita_)
receis, y ayuneis a pan
y agua, y os andeis curando
enfermos por caridad? 40
Es la vida que traeis,
lo menos, quince anos ha....
MARGARITA. Basta.
TERESA. Y hace seis cumplidos
que no se ha visto asomar
en los labios de Isabel 45
ni una sonrisa fugaz.
ISABEL (_aparte_). iAy, mi bien!
TERESA. En fin, senor,
del pobrecillo don Juan
Diego de Marsilla, nada
se sabe.
MARGARITA. Si no callais, 50
venid conmigo.
TERESA. Ir con vos
facil es; pero callar....
(_Vanse Margarita y Teresa. Don Pedro se quita la espada
y la pone sobre un bufete_.)
ESCENA II
DON PEDRO, ISABEL
PEDRO. Mucho me aflige, Isabel,
tu pesadumbre tenaz;
pero, por desgracia, yo 55
no la puedo remediar.
Esclavo de su palabra
es el varon principal;
tengo empenada la mia:
la debo desempenar. 60
En el honor de tu padre
no se vio mancha jamas:
juventud honrada pide
mas honrada ancianidad.
ISABEL. No pretendo yo....
PEDRO. Por otra 65
parte, parece que estan
de Dios ciertas cosas. Oye
un lance bien singular,
y di si no tiene traza
de caso providencial. 70
ISABEL. A ver.
PEDRO. En Teruel vivio
(no se si te acordaras)
un tal Roger de Lizana,
caballero catalan. 75
ISABEL. ?El templario?
PEDRO. Si. Roger
paraba en Monzon. Alla
es voz que penas y culpas
de su libre mocedad
trajeronle una dolencia
de espiritu y corporal, 80
que vino a dejarle casi
mudo, imbecil, incapaz.
Pacifico en su idiotez,
permitianle vagar
libre por el pueblo. Un dia, 85
sobre una dificultad
en mi encargo y sobre como
se debiera de allanar,
don Rodrigo y yo soltamos
palabras de enemistad. 90
Marchose enojado, y yo
exclame al verle marchar:
"?Ha de ser este hombre dueno
de lo que yo quiero mas?
Si la muerte puede sola 95
mi palabra desatar,
lleveme el Senor, y quede
Isabel en libertad."
ISABEL. iOh padre!
PEDRO. En esto, un empuje
tremendo a la puerta dan, 100
se abre, y con punal en mano
entra....
ISABEL. iVirgen del Pilar!
?Quien?
PEDRO. Roger. Llegase a mi,
y en voz pronunciada mal,
"Uno (dijo) de los dos 105
la vida aqui dejara."
ISABEL. Y ?que hicisteis?
PEDRO. Yo, pensando
que bien pudiera quizas
mi muerte impedir alguna
mayor infelicidad, 110
cruce los brazos, y quieto
espere el golpe mortal.
ISABEL. iCielos! ?Y Roger?
PEDRO. Roger
parado al ver mi ademan,
en lugar de acometerme, 115
se fue retirando atras,
mirandome de hito en hito,
llena de terror la faz.
Asio con entrambas manos
el arma por la mitad, 120
y senas distintas hizo
de querermela entregar.
Yo no le atendi, guardando
completa inmovilidad
como antes; y el, con los ojos 125
fijos, y sin menear
los parpados, balbuciente
dijo: "Matadme, salvad
en el hueco de mi tumba
mi secreto criminal." 130
ISABEL. iSu secreto!
PEDRO. En fin, de estarse
tanto sin pestanear,
el, cuyos sentidos eran
la suma debilidad,
se trastorno, cayo; dio 135
la guarnicion del punal
en tierra, le fue la punta
al corazon a parar
al infeliz, y a mis plantas
rindio el aliento vital. 140
Hui con espanto: Azagra,
viniendose a disculpar
conmigo, me hallo; le dije
que no pisaba el umbral
de aquella casa en mi vida; 145
y el, provido y eficaz,
aviso al rey, y mando
el cadaver sepultar.--
Ya ves, hija: por no ir
yo contra tu voluntad, 150
por no cumplir mi palabra,
quise dejarme matar;
y Dios me guardo la vida:
su decreto celestial
es sin duda que esa boda 155
se haga por fin ... --y se hara,
si en tres dias no parece
tu preferido galan.
ISABEL (_aparte_). iAy de el y de mi!
ESCENA III
TERESA.--DON PEDRO, ISABEL
TERESA. Senor,
acaba de preguntar 160
por vos don Martin, el padre
de don Diego.
ISABEL (_aparte_). ?Si sabra?...
TERESA. Como es enemigo vuestro,
le he dejado en el zaguan.
PEDRO. A enemigo noble se abren 165
las puertas de par en par.
Que llegue. (_Vase Teresa_.) Ve con tu
madre.
ISABEL (_aparte_). Ella a sus pies me vera
llorando, hasta que consiga
vencer su severidad. (_Vase_.) 170
ESCENA IV
DON PEDRO
Desafiados quedamos
al tiempo de cabalgar
yo para Monzon: el duelo
llevar a cabo querra.
Bien.--Pero el ha padecido 175
una larga enfermedad.
Si no tiene el brazo firme,
conmigo no lidiara.
ESCENA V
DON MARTIN.--DON PEDRO
MARTIN. Don Pedro Segura, seais bien venido.
PEDRO. Y vos, don Martin Garces de Marsilla, 180
seais bien hallado: tomad una silla.
(_Sientase don Martin, mientras don Pedro va a tomar su
espada_.)
MARTIN. Dejad vuestra espada.
PEDRO (_sentandose_). Con pena he sabido
la grave dolencia que habeis padecido.
MARTIN. Al fin me repuse del todo.
PEDRO. No se....
MARTIN. Domingo Celladas....
PEDRO. iFuerte hombre es, a fe! 185
MARTIN. Pues aun a la barra le gano el partido.
PEDRO. Asi os quiero yo. Desde hoy, elegid
al duelo aplazado seguro lugar.
MARTIN. Don Pedro, yo os tengo primero que hablar.
PEDRO. Hablad en buen hora: ya escucho. Decid. 190
MARTIN. Causo nuestra rina....
PEDRO. La causa omitid:
sabemosla entrambos. Por vos se me dijo
que soy un avaro, y os privo de un hijo.
De honor es la ofensa, precisa la lid.
MARTIN. ?Teneisme por hombre de aliento?
PEDRO. Si tal. 195
Si no lo creyera, con vos no lidiara.
MARTIN. Jamas al peligro le vuelvo la cara.
PEDRO. Si, nuestro combate puede ser igual.
MARTIN. Sera por lo mismo....
PEDRO. Sangriento, mortal.
Ha de perecer uno de los dos. 200
MARTIN. Oid un suceso, feliz para vos...
Feliz para entrambos.
PEDRO. Decidmele. ?Cual?
MARTIN. Tres meses hara que en lecho de duelo
me puso la mano que todo lo guia.
Del riesgo asustada la familia mia 205
quiso en vuestra esposa buscar su consuelo.
Con tino infalible, con provido celo
salud en la villa benefica vierte,
y enfermo en que airada se ceba la muerte,
le salva su mano, bendita del cielo. 210
Con vos irritado, no quise atender
al dulce consejo de amante inquietud.
"No cobre (decia) jamas la salud,
si mano enemiga la debe traer."
Mayor mi teson a mas padecer, 215
la muerte en mi alcoba planto su bandera.
Por fin, una noche... iQue noche tan fiera!
Blasfemo el dolor haciame ser;
pedia una daga con furia tenaz,
rasgar anhelando con ella mi pecho... 220
En esto a mis puertas, y luego a mi lecho,
llego un peregrino, cubierta la faz.
Angel parecia de salud y paz...
Me habla, me consuela, benigno licor
al labio me pone; me alivia el dolor, 225
y parte, y no quiere quitarse el disfraz.
La noche que tuve su postrer visita,
ya restablecido, sus pasos segui.
Cruzo varias calles, viniendo hacia aqui,
y entro en esa ruina de gotica ermita, 230
que a vuestros jardines terminos limita.
Detuvele entonces: el velo cayo,
radiante la luna su rostro alumbro ...
era vuestra esposa.
PEDRO. iEra Margarita!
MARTIN. Confuso un momento, cobreme despues, 235
y viome postrado la noble senora.
--Con tal beneficio, no cabe que ahora
provoque mi mano sangriento reves.
Don Pedro Segura, decid a quien es
deudor este padre de verse con vida, 240
que esta la contienda por mi fenecida.
Tomad este acero, ponedle a sus pies.
(_Da su espada a don Pedro, que la coloca en el bufete_.)
PEDRO. iFeliz yo, que logro el duelo excusar
con vos, por motivo que es tan lisonjero!
Si pronto me hallasteis, por ser caballero, 245
cuidado me daba el ir a lidiar.
Con tal companera, ?quien no ha de arriesgar
con susto la vida que lleva dichosa?
Ella me sera desde hoy mas preciosa,
si ya vuestro amigo quereisme llamar. 250
MARTIN. Amigos seremos. (_Danse las manos_.)
PEDRO. Siempre.
MARTIN. Siempre, si.
PEDRO. Y al cabo, ?que nuevas teneis de don Diego?
En hora menguada, vencido del ruego
de Azagra, la triste palabra le di.
Si antes vuestro hijo se dirige a mi, 255
icuanto ambas familias se ahorran de llanto!
No lo quiso Dios.
MARTIN. Yo su nombre santo
bendigo; mas lloro por lo que perdi.
PEDRO. Pero, ?que...?
MARTIN. Despues de la de Maurel,
donde cayo en manos del Conde Simon, 260
de nadie consigo senal ni razon,
por mas que anhelante pregunto por el.
Cada dia al cielo con suplica fiel
pido que me diga que punto en la tierra
sostienele vivo, o muerto le encierra: 265
mundo y cielo guardan silencio cruel.
PEDRO. El plazo no tuvo su fin todavia.
Piedad atesora inmensa el Eterno:
y mucho me holgara si fuera mi yerno
quien a mi Isabel tan fino queria. 270
Pero si no viene, y cumplese el dia,
y llega la hora ... por mas que me pesa,
me tiene sujeto sagrada promesa:
si fuera posible, no la cumpliria.
MARTIN. Diligencia escasa, fortuna severa 275
parece que en suerte a mi sangre cupo:
quien a la desgracia sujetar no supo,
sufrido se muestre cuando ella le hiera.
Adios.
PEDRO. No han de veros de aquesa manera.
Yo quiero esta espada; la mia tomad
(_Dasela_.) 280
en prenda segura de fiel amistad.
MARTIN. Acepto: un monarca llevarla pudiera.
(_Vase don Martin, y don Pedro le acompana_.)
ESCENA VI
MARGARITA, ISABEL
MARGARITA (_aparte, siguiendo con la vista a los dos que se
retiran_.)
Aunque nada les oi,
deben estar ya los dos
reconciliados.
ISABEL (_que viene tras su madre_). Por Dios, 285
madre, haced caso de mi.
MARGARITA. No; que es repugnancia loca
la que mostrais a un enlace,
que de seguro nos hace
a todos, merced no poca. 290
Noble sois; pero mirad
que quien su amor os consagra
es don Rodrigo de Azagra,
que goza mas calidad,
mas bienes: en Aragon 295
le acatan propios y ajenos,
y muestra, con vos al menos,
apacible condicion.
ISABEL. Vengativo y orgulloso
es lo que me ha parecido. 300
MARGARITA. Vuestro padre le ha creido
digno de ser vuestro esposo.
Prendarse de quien le cuadre
no es licito a una doncella,
ni hay mas voluntad en ella 305
que la que tenga su padre.
Hoy dia, Isabel, asi
se conciertan nuestras bodas:
asi nos casan a todas,
y asi me han casado a mi. 310
ISABEL. ?No hay a los tormentos mios
otro consuelo que dar?
MARGARITA. No me teneis que mentar
vuestros locos amorios.
Yo por delirios no abogo. 315
Idos.
ISABEL. En vano espere.
(_Sollozando al retirarse_.)
MARGARITA. iQue! ?llorais?
ISABEL. Aun no me fue
vedado este desahogo.
MARGARITA. Isabel, si no os escucho,
no me acuseis de rigor. 320
Comprendo vuestro dolor,
y le compadezco mucho;
pero, hija ... cuatro anos ha
que a nadie Marsilla escribe.
Si ha muerto....
ISABEL. iNo, madre, vive!.... 325
Pero ?como vivira?
Tal vez, llorando, en Sion
arrastra por mi cadenas,
quiza gime en las arenas
de la libica region. 330
Con aviso tan funesto
no habra querido afligirme.
Yo trato de persuadirme,
y sin cesar pienso en esto.
Yo me propuse aprender 335
a olvidarle, sospechando
que infiel estaba, gozando
caricias de otra mujer.
Yo escuche de su rival
los acentos desabridos, 340
y logre de mis oidos
que no me sonaran mal.
Pero iay! cuando la razon
iba a proclamarse ufana
vencedora soberana 345
de la rebelde pasion,
al recordar la memoria
un suspiro de mi ausente,
se arruinaba de repente
la fortaleza ilusoria, 350
y con impetu mayor,
tras el combate perdido,
se entraba por mi sentido
a sangre y fuego el amor.
Yo entonces a la virtud 355
nombre daba de falsia,
rabioso llanto vertia,
y hundirme en el ataud
juraba en mi frenesi
antes que rendirme al yugo 360
de ese hombre, fatal verdugo,
genio infernal para mi.
MARGARITA. Por Dios, por Dios, Isabel,
moderad ese delirio:
vos no sabeis el martirio 365
que me haceis pasar con el.
ISABEL. iQue! ?mi audacia os maravilla?
Pero estando ya tan lleno
el corazon de veneno,
fuerza es que rompa su orilla. 370
No a vos, a la piedra inerte
de esa muralla desnuda,
a esa boveda que muda
oyo mi queja de muerte,
a este suelo donde mella 375
pudo hacer el llanto mio,
a no ser tan duro y frio
como alguno que le huella,
para testigos invoco
de mi doloroso afan; 380
que, si alivio no le dan,
no les ofende tampoco.
MARGARITA (_aparte_). ?Quien con animo sereno
la oyera?--El dolor mitiga;
de una madre, de una amiga 385
ven al carinoso seno.
Conoceme, y no te ahuyente
la faz severa que ves:
mascara forzosa es,
que dio el pesar a mi frente; 390
pero tras ella te espera,
para templar tu dolor,
el tierno, indulgente amor
de una madre verdadera.
ISABEL. iMadre mia! (_Abrazanse._)
MARGARITA. Mi ternura 395
te oculte ... porque debi...
iHa quince anos que hay aqui
guardada tanta amargura!
Yo hubiera en tu amor filial
gozado, y gozar no debo
nada ya, desde que llevo 400
el cilicio y el sayal.
ISABEL. iMadre!
MARGARITA. Temi, recele
dar a tu amor incentivo,
y solo por correctivo 405
severidad te mostre;
mas oyendote gemir
cada noche desde el lecho,
y a veces en tu despecho
mis rigores maldecir, 410
yo al Senor, de silencioso
materno llanto hecha un mar,
ofreci mil veces dar
mi vida por tu reposo.
ISABEL. iCielos! iQue revelacion 415
tan grata! iQue injusta he sido!
iQue tanto me habeis querido!
iMadre de mi corazon!
Perdonadme... iQue alborozo
siento, aunque llorar me veis! 420
Seis anos ha, mas de seis,
que tanta dicha no gozo.
Mi desgracia contemplad,
cuando como dicha cuento
que mis penas un momento 425
aplaquen su intensidad.
Pero este rayo que inunda
en viva luz mi alma yerta,
?dejareis que se convierta
en lobreguez mas profunda? 430
Madre, madre, a quien adoro,
el labio os pongo en el pie;
mi aliento aqui exhalare,
si no cedeis a mi lloro. (_Postrase._)
MARGARITA. Levanta, Isabel; enjuga 435
tus ojos; confia.... Si,
cuanto dependa de mi....
ISABEL Ya veis que en rapida fuga
el tiempo desaparece.
Si pasan tres dias, itres!, 440
todo me sobra despues,
toda esperanza fallece.
Mi padre, por no faltar
a la palabra tremenda,
le rendira por ofrenda 445
mi albedrio en el altar.
Vuestras razones imprimen
en su alma la persuasion:
en mi toda reflexion
fuera desacato, crimen. 450
Y yo, senora, lo veo:
podra llevarme a casar;
pero en vez de preparar
las galas del himeneo,
que a tenerme se limite 455
una cruz y una mortaja;
que esta gala y esta alhaja
sera lo que necesite.
MARGARITA. No, no, Isabel: cesa, cesa.
Yo en tu defensa, me empeno: 460
no sera Azagra tu dueno.
yo anulare la promesa.
Me oira tu padre, y tamanos
horrores evitara.
Hoy madre tuya sera 465
quien no lo fue tantos anos.
ESCENA VII
TERESA.--MARGARITA, ISABEL
TERESA. Senoras, don Rodrigo de Azagra pide licencia
para visitaros.
MARGARITA. Hazle entrar. A buen tiempo llega.
(_Vase Teresa_.)
ISABEL. Permitid que yo me retire. 470
MARGARITA. Quedate en la pieza inmediata, y escucha
nuestra conversacion.
ISABEL. ?Que vais a decir?
MARGARITA. Oyelo, y acabaras de hacer justicia a tu
madre. (_Vase Isabel_.) 475
ESCENA VIII
DON RODRIGO.--MARGARITA
MARGARITA. Ilustre don Rodrigo....
RODRIGO. Senora ... al fin nos vemos.
MARGARITA. Honrad mi estrado, ya que la prisa de
venir a mi casa no os ha dejado sosegar en la vuestra.