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El paraiso de las mujeres - Vicente Blasco Ibanez

V >> Vicente Blasco Ibanez >> El paraiso de las mujeres

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EL PARAISO DE LAS MUJERES




VICENTE BLASCO IBANEZ




EL PARAISO

DE LAS

MUJERES


(NOVELA)




Copyright 1922.




AL LECTOR


Considero necesario dar una explicacion sobre el origen de este libro.

Una casa editorial cinematografica de los Estados Unidos me pidio hace
un ano una novela para convertirla en _film_, recomendandome que fuese
muy "interesante" y se despegase por completo de los convencionalismos y
rutinas que hasta ahora vienen observandose en las historias presentadas
por medio del cinematografo.

Yo admiro el arte cinematografico--llamado con razon el "septimo
arte"--, por ser un producto legitimo y noble de nuestra epoca. Como
todo progreso, ha encontrado numerosos enemigos, que fingen
despreciarlo; especialmente entre los escritores faltos de las
condiciones necesarias para servir a este arte, aunque lo deseasen. La
llamada Republica de las Letras es un estado conservador y misogeno, que
se subleva instintivamente ante toda novedad y la repele con sarcasmos
que cree aristocraticos.

Cuando se invento la imprenta, una gran parte de los literatos de
entonces tambien la consideraron como algo populachero y ordinario, que
nunca podria gustar a los espiritus escogidos. Fue preciso el transcurso
de algunas decenas de anos para que todos se convenciesen de que el
libro impreso, aunque menos hermoso que el codice escrito a mano y con
letras capitulares artisticamente iluminadas, servia mejor a la difusion
de las ideas y al mejoramiento intelectual de la humanidad.

Dentro de un siglo las gentes se asombraran tal vez al enterarse de que
hubo escritores que presenciaron el nacimiento de la cinematografia y no
hicieron caso de ella, apreciandola como una diversion pueril y frivola,
buena unicamente para el vulgo ignorante.

Conozco todas las objeciones contra el cinematografo y su creciente
difusion. Son las mismas que todavia a estas horas formulan algunas
devotas, en el fondo de las provincias, contra la novela y contra el
teatro, creyendolos la perdicion de la humanidad y la causa de todas las
inmoralidades existentes.

Si la cinematografia no hubiese de dar en el curso de su desarrollo
otras cosas que el sainete grotesco e inverosimil que hace reir con
payasadas de _clown_, o las historias de ladrones y detectives, yo
abominaria de ella, como lo hacen muchos. Pero el nuevo arte esta
todavia en los primeros vagidos de su infancia; no tiene mas alla de
veinticinco anos de existencia--que equivalen a veinticinco minutos en
la historia de un invento util--, y nadie sabe hasta donde pueden llegar
el desarrollo de su juventud y el esplendor de su madurez.

Tambien la novela dio en distintos periodos de su vida una floracion de
libros que tuvieron por heroes a bandidos "simpaticos" o tenebrosos y a
policias "providenciales", y a nadie se le ocurre decretar por ello la
supresion de dicho genero literario. Al lado de la novela psicologica y
de observacion directa existira siempre la novela de folletin. Y lo
mismo puede decirse del teatro. Juntos con el drama y la comedia,
atraeran siempre a una gran parte del publico el melodrama espeluznante
o la farsa grotesca.

La cinematografia no iba a librarse de esta division impuesta por los
dos gustos diversos y antiteticos que se reparten la gran masa del
publico. Como ocurre en la infancia de todo arte, el primer producto del
cinematografo ha sido el melodrama terrorifico y la farsa que hace reir
hasta desquijararse, generos que con mas rapidez atraen a las
multitudes. Pero ahora, despues de dos docenas de anos de existencia,
los que nos preocupamos del desarrollo cinematografico vamos viendo como
se afina el gusto del publico en las naciones mas instruidas y como al
lado de las historias para reir y las tragedias detectivescas surgen las
primeras manifestaciones de la verdadera novela cinematografica, con
caracteres extraidos de la realidad, observaciones psicologicas y una
fabula que mantiene despierto al mismo tiempo el interes del espectador.

Yo creo proximo el nacimiento de muchas novelas cinematograficas que
seran al mismo tiempo grandes obras literarias. Pero estas novelas
resultan de mas dificil produccion que una novela en forma de libro, ya
que en ellas no es posible lo que en la jerigonza literaria llamamos el
"relleno".

* * * * *

La cinematografia no es el teatro mudo, como creen muchos; es una novela
expresada por medio de imagenes y frases cortas.

El teatro tiene convencionalismos de lugar y de tiempo, impuestos por
los breves limites de un escenario, y de los cuales no puede librarse.
En cambio, la accion de la novela no reconoce limites; es infinita, como
la del cinematografo, y puede componerse de tres o cuatro historias
diversas, que se desarrollan a la vez, y al final vienen a confundirse
en una sola; puede tener por escenario los lugares mas diversos de
nuestro planeta.

Una obra teatral llegara, cuando mas, hasta siete actos y cambiara sus
decoraciones quince o veinte veces: pero le es imposible ir mas alla.
Una novela, lo mismo que una historia cinematografica, puede disponer de
tantos escenarios como capitulos, tener por fondo los mas diversos
paisajes y por actores verdaderas muchedumbres.

Repito que el "septimo arte" es novela y no teatro, y tal vez por esto
todas las obras teatrales celebres que fueron trasladadas al
cinematografo pasaron inadvertidas, mientras las novelas famosas, al ser
filmadas, obtuvieron grandes exitos, agrandandose el interes de su
fabula con la plasticidad de los personajes que el lector solo habia
podido imaginarse vagamente a traves de las lineas impresas.

Hoy empieza a aumentar considerablemente en todas las naciones el numero
de los novelistas que nos preocupamos del arte cinematografico.

La multiplicidad de los idiomas con que expresan los hombres su
pensamiento representa para el artista literario un obstaculo que no
conocen el pintor, el escultor, ni el musico. Es cierto que los
traductores se encargan de salvar este obstaculo; pero por grande que
sea su pericia y la conciencia con que realicen su trabajo, iresulta
siempre tan diversa la novela traducida de la novela original, y se
pierden tantas cosas en el traslado de una a otra!...

En cambio, la expresion cinematografica puedo proporcionar a la novela
la universalidad de un cuadro, de una estatua o de una sinfonia. Los
rotulos del _film_ y la necesidad de traducirlos representan poca cosa
en esta clase de obras. Lo importante es la imagen vivida, la accion
interpretada por seres humanos, valiendose del gesto, que ignora el
estrecho molde de las silabas.

Gracias a este nuevo medio de expresion, el novelista que por su
nacimiento pertenece a un pais determinado puede tener por patria
intelectual la tierra entera y ponerse en comunicacion con los hombres
de todos los colores y todas las lenguas, hasta con los que viven en los
limites de un salvajismo recien abandonado. Por medio del "septimo
arte", un autor puede en la misma noche contar su historia imaginada a
los publicos de Nueva York, Londres y Paris, a las muchedumbres
cosmopolitas de los grandes puertos del Pacifico a los arabes que llegan
a caballo al aduar del desierto donde funciona el modesto aparato del
cinematografista errante, a los marineros que invernan en una isla del
Oceano Glacial y entretienen sus noches interminables con el relato mudo
de las novelas luminosas.

Yo puedo decir que una de mis mayores satisfacciones literarias la tuve
hace dos anos, estando en California, al conversar con un japones que
habia viajado por toda Asia.

Este hombre me hablo de una de mis novelas, contandome su "argumento"
del principio al desenlace para convencerme de que la conocia bien. No
la habia leido, por no estar traducida aun al idioma de su pais, y
pensaba comprar la version inglesa.

Pero la habia "visto" en un cinema de Pekin.

* * * * *

Ademas hay que hacer una confesion. La novela esta en crisis actualmente
en todas las naciones.

El siglo XIX fue el siglo de la musica y de la novela. Resulta tan
enorme la produccion novelesca de los ultimos cien anos y tan diversas
las actividades de sus novelistas, que autores y publico viven ahora
como desorientados.

Es casi imposible encontrar un camino virgen de huellas. Cuando el
novelista cree seguir un sendero completamente inexplorado, se entera a
los pocos pasos de que otros avanzaron por el mismo sitio antes que el.
Todos los resortes de la maquinaria novelesca parecen flojos y
mortecinos de tanto funcionar; todas las situaciones emocionantes, todos
los caracteres salientes, todos los tipos de humanidad, estan casi
agotados. La originalidad novelesca va siendo cada vez mas ilusoria. Por
eso sin duda, muchos autores violentan la serena sencillez de su idioma,
obligandole a producir una florescencia atormentada, de invernaculo, y
hacen de ello su mayor merito. Buscan ocultar de tal modo, bajo la
frondosidad forzada del lenguaje, la anemica pobreza de la historia que
cuentan.

Los novelistas se agitan infructuosamente en busca de novedad; el
publico exige igualmente novedad; pero la novela actual, cuando pretende
en Francia y otros paises ser verdaderamente nueva, no tiene nada de
novela, y aburre al lector.... Y en esta crisis, que es universal, nadie
columbra la solucion.

Yo no afirmo que el cinematografo sea un remedio unico y decisivo;
reconozco ademas como indiscutible que la novela impresa sera siempre
superior a la novela expresada por el gesto, pues esta ultima no puede
disponer con la misma amplitud que la otra de la sugestion inmaterial
del "estilo"; pero creo que si los novelistas empiezan a intervenir
directamente en el desarrollo del "septimo arte", monopolizado hasta
hace poco por personas sin competencia literaria, su esfuerzo servira
cuando menos para reanimar la novela, comunicandola una segunda juventud
y haciendo mas extensos sus dominios actuales.

Sin embargo, no a todos los paises les es facil adaptarse con exito al
nuevo medio de expresion literaria.

La cinematografia depende del desarrollo industrial de un pais y de su
riqueza.

El libro tambien necesita sujetarse a la influencia de estos dos
factores; pero un editor de novelas impresas puede establecerse en
cualquier parte donde existan imprentas y almacenes de papel, y le
bastan unos cuantos miles de pesetas para publicar sus primeros
volumenes.

Las casas editoriales de cinematografia necesitan capitales de millones
y crear por su propia cuenta inmensos talleres. Ademas, les es
indispensable tener a sus espaldas la grandeza de una de esas naciones
que son primeras potencias industriales, para encontrar con facilidad
energias electricas gigantescas, fabricas capaces de producir nuevas
maquinarias: en una palabra, para disponer de poderosos aliados y
servidores.

Por este motivo, el mas enorme de los pueblos americanos es y sera
siempre el primer productor cinematografico de la tierra. Francia, que
invento la cinematografia, figura actualmente como una simple
importadora de _films_ facturados desde Nueva York.

El cinematografo ocupa en los Estados Unidos el quinto lugar entre los
productos nacionales. Avanza a continuacion del acero, el trigo y otros
articulos indispensables para la vida.

Hay en aquella Republica veinticinco mil salas de cinematografo, algunas
de ellas con lugar para mas de seis mil espectadores.

En los miles de ciudades donde viven agrupados sus ciento veinte
millones de habitantes, los teatros se mantienen en una situacion
estacionaria, mientras los cinemas son cada vez mas numerosos.

De una obra cinematografica americana que obtiene exito en el mundo
entero llegan a venderse por termino medio doscientas copias. Es lo que
se llama, en lenguaje de libreria, "una mediana tirada". De estas copias
Francia compra tres o cuatro para "pasarlas" en sus diversos cinemas;
Espana tres; Italia tres o dos, etc. La Gran Bretana, que es la mayor
compradora de Europa, adquiere once o quince para la metropoli y sus
colonias.

En total: de las doscientas copias, los Estados Unidos consumen ellos
solos ciento veinte, y las ochenta restantes son para los demas pueblos
de la tierra. Asi se comprende que los cinematografistas americanos, sin
salir de su pais, puedan cubrir todos sus gastos, que son inauditos, y
realizar ganancias. El producto del resto del mundo es para ellos a modo
de una propina.

Despues de saber esto, reconocera el lector que el cinematografo solo
puede ser americano, y que la suprema aspiracion de todo novelista que
desee triunfos en el "septimo arte" consiste en abrirse paso alla ... si
es que puede, pues la empresa no resulta facil.

* * * * *

Pero volvamos a la explicacion del origen de este libro.

Como mi novela _Los cuatro jinetes del Apocalipsis_ ha sido convertida
en _film_--mas extenso y costoso de todos los que se conocen hasta el
presente, y el cual obtiene en los Estados Unidos un exito que durara
anos--, recibi de Nueva York, como ya he dicho, el encargo de escribir
un relato novelesco que pudiera servir para una obra cinematografica de
"interes y novedad".

Asi produje EL PARAISO DE LAS MUJERES.

Esta historia fantastica, que se despega por completo de mis novelas
anteriores, no ha nacido verdaderamente ahora, pues data de los tiempos
de mi infancia.

Desde que lei, siendo nino, los _Viajes de Gulliver_, el recuerdo de
Liliput y sus pequenos habitantes se fijo para siempre en mi memoria.
Muchas veces me pregunte, en aquellos anos ya remotos: "?Que habra
ocurrido en Liliput despues que se marcho el heroe de Swift?..." Y me
entretenia imaginando a mi modo los diversos episodios de la historia
contemporanea de los pigmeos.

Ahora, en la madurez de mi vida, he intentado otra vez rehacer la
historia moderna de Liliput, pero como puede realizarlo la fantasia de
un hombre, menos optimista y generosa que la de un nino.

Esto de imaginarse una humanidad mas pequena que la nuestra, con
nuestros mismos defectos y preocupaciones, como si fuese contemplada a
traves de un microscopio, es algo que halaga la vanidad de los hombres,
y por lo mismo resulta tan antiguo como su existencia.

Swift, el humoristico dean irlandes, fue el creador de Gulliver y del
reino de Liliput; pero cien anos antes, Rabelais, que indudablemente le
sirvio de modelo, habia descrito con no menor humor las costumbres de
enanos y gigantes.

Tengo la certeza de que en todas las literaturas antiguas fueron muchos
los relatos sobre paises de pigmeos y paises de colosos. ?Que pueblo no
conto historias de gnomos minusculos, de vida misteriosa, y gigantes que
para contemplar a uno de nuestra especie necesitan colocarlo sobre la
palma de una mano?... Voltaire se inspiro en Swift para crear su
_Micromegas_, y seria muy largo el relato de todos los novelistas y
cuentistas que imitaron mas o menos directamente este genero de
fantasias.

Yo escribi la presente novela creyendo que unicamente iba a servir para
la produccion de una cinta cinematografica, y jamas apareceria en forma
de libro. En realidad, la casa editorial de Nueva York no me pidio una
novela, sino lo que llaman en lenguaje cinematografico un "escenario",
un relato escueto y de pura accion, para que sirva de guia al director
de escena, a los encargados de las tramoyas y a los actores que
interpretan los personajes.

Pero excitado por la novedad del trabajo y a impulsos tambien de mis
habitos de novelista, empece a escribir y a escribir, sin darme cuenta
de que en vez de un "escenario" producia una novela, y en veintiuna
tardes termine EL PARAISO DE LAS MUJERES.

Nunca he trabajado tan aprisa y con tanto fervor. Creo que si me pusiera
ahora a hacer una copia del presente libro emplearia mas tiempo.

Repito que jamas pense que mi novela cinematografica pudiera convertirse
en volumen impreso; y mi sorpresa fue grande al ver que el "escenario"
era un libro al que algunos pretendian encontrar cierta intencion
filosofica y politica. Hasta en los Estados Unidos--pais donde las
mujeres ejercen una enorme y legitima influencia--creen algunos,
equivocadamente, que mi novela es a modo de una satira del feminismo
norteamericano.

Como EL PARAISO DE LAS MUJERES ha sido traducida ya a varios idiomas, me
decido a publicarla igualmente en espanol, aunque no pensase en ello
cuando la escribi.

Sera una obra mas dentro del marco de la novela espanola, la cual desde
hace algunos anos no peca ciertamente por exceso de variedad. Los mas de
los novelistas marchan en fila india, uno tras otro, y solo de tarde en
tarde se les ocurre saltar un poco fuera del sendero. Mientras tanto, en
los otros paises la novela procura renovarse y los autores cambian con
frecuencia su manera de ver la vida y de expresar sus impresiones, para
que no los "encasille" el publico, adivinando de antemano lo que pueden
decir. Ademas, la novela es un genero de variedad infinita, y alli donde
todos los novelistas describen lo mismo, con un lenguaje semejante, la
novela corre peligro de muerte.

Tal vez el presente libro sea considerado por muchos como una
"equivocacion" al compararlo con mis anteriores obras; pero yo prefiero
equivocarme yendo en busca de novedad, a conseguir aciertos faciles, que
muchas veces no son mas que simples repeticiones de triunfos anteriores.
De todos modos, me anima la esperanza de que este relato ligero tal vez
resulte mas entretenido para el lector que muchas novelas de moda
reciente, en las que se emplean trescientas paginas solo para preparar
el encuentro a puerta cerrada de dos personas de distinto sexo, llegando
asi a la escena "culminante" de la obra, que es simplemente una escena
de "libro verde", escrita con las precauciones necesarias para bordear
el Codigo y que el volumen pueda exponerse sin peligro en los
escaparates de las librerias.

Del _film_ que dio origen a esta novela dire que aun esta por nacer.
Segun parece, fui amontonando en el tales dificultades do ejecucion, que
los ingenieros norteamericanos que inventan nuevas "magias" para esta
clase de obras todavia estan haciendo estudios y no han podido encontrar
el modo de que aparezcan en el lienzo luminoso, a un mismo tiempo y sin
trampa visible, la enormidad del Gentleman-Montana y la bulliciosa
pequenez de las muchedumbres que pueblan la Ciudad-Paraiso de las
Mujeres.

VICENTE BLASCO IBANEZ

Villa Fontana Rosa Menton (Alpes Maritimos) Febrero 1922




EL PARAISO DE LAS MUJERES


* * * * *


Frente a la Tierra de Van Diemen


Edwin Gillespie, joven ingeniero de Nueva York, llevaba varias semanas
de navegacion a bordo de uno de los paquebotes ingleses que hacen la
carrera entre San Francisco y Australia.

Nunca habia conocido un viaje tan triste. Recordaba con dulce nostalgia
su navegacion de tres anos antes, desde los Estados Unidos a las costas
de Francia, cuando era oficial del ejercito americano e iba a guerrear
contra los alemanes. Aquella travesia resultaba peligrosa; reinaba a
bordo una continua vigilancia por miedo a los submarinos y a las minas
flotantes; pero Gillespie tenia entonces como inseparables companeros la
alegria de una juventud ansiosa de aventuras y el entusiasmo del que va
a exponer su vida por un ideal generoso.

Ahora llevaba como invisibles camaradas de viaje la desesperacion y el
aburrimiento, y cuando conseguia huir de uno, caia en los brazos del
otro. Se habia embarcado apresuradamente, creyendo encontrar la fortuna
lejos de los Estados Unidos; pero se sentia cada vez mas triste asi como
iba alejandose de su tierra natal.

Era el amor el que le habia aconsejado esta resolucion desesperada.

A su vuelta de la gran guerra habia visto el mundo transfigurado. Todo
le parecia mas hermoso; las cosas adoptaban nuevas formas; el aire
cantaba junto a sus oidos, agitado por las vibraciones de una sinfonia
interminable. Y todo esto era porque acababa de conocer a miss Margaret
Haynes, una persona primaveral, cuyos diez y nueve anos, alegres y
graciosos, se desbordaban en risas, palabras musicales y gestos
encantadores.

Gillespie olvido de golpe todo su pasado al hablar con esta adorable
criatura. Creyo que su vida anterior habia sido un ensueno. Recordaba
con esfuerzo, como si fuesen palidas visiones, su ida a Europa; los
combates junto a Saint-Mihiel, de los que salio herido; la ceremonia
guerrera durante la cual a el y a otros companeros les colocaron sobre
el pecho la roja cinta de la Legion de Honor.

Para Edwin Gillespie la unica realidad era miss Margaret, y los dias que
no la veia, aunque solo fuese por unos momentos, se imaginaba que el
cielo era otro y que se desarrollaban en su inmensidad tremendos
cataclismos de los que no podian enterarse los demas mortales.

Toda una primavera se encontraron en los tes de los hoteles elegantes de
Nueva York. Despues, durante el verano, siguieron conversando y bailando
en las playas del Atlantico mas de moda.

Miss Margaret era la hija unica del difunto Archibaldo Haynes, que habia
reunido una fortuna considerable trabajando con exito en diversos
negocios. La sonriente _miss_ iba a heredar algun dia varios millones; y
esto no representaba para ella ningun impedimento en sus simpatias por
Gillespie, buen mozo, heroe de la guerra y excelente bailarin, pero que
aun no contaba con una posicion social.

El ingeniero se tuvo durante medio ano por el hombre mas dichoso de su
pais. Miss Haynes fue la que se encargo de envalentonar su timidez con
prometedoras sonrisas y palabras tiernas. En realidad, Edwin no supo con
certeza si fue el quien se atrevio a declarar su amor, o fue ella la que
con suavidad le impulso a decir lo que llevaba muchos meses en su
pensamiento, sin encontrar palabras para darle forma.

Margaret acepto su amor, fueron novios, y desde este momento, que debia
haber sido para Gillespie el de mayor felicidad, empezo a tropezar con
obstaculos. Seguro ya del carino de la hija, tuvo que pensar en la
madre, que hasta entonces solo habia merecido su atencion como una dama
de aspecto imponente, muy digna de respeto, pero que siempre se mantenia
en ultimo termino, cual si desease ignorar la existencia del ingeniero.
Mistress Augusta Haynes era una senora de gran estatura y no menos
corpulencia, breve y autoritaria en sus palabras, y que contemplaba el
deslizamiento de la vida a traves de sus lentes, apreciando las personas
y las cosas con la fijeza altiva del miope. Dotada de un meticuloso
genio administrativo, sabia mantener integra la fortuna de su difunto
esposo y acrecentarla con lentas y oportunas especulaciones.

Amaba a su hija unica, tanto como detestaba a la juventud actual por su
caracter frivolo y su inmoderada aficion al baile. En las reuniones
buscaba siempre a las personas graves, lamentandose con ellas de la
ligereza y la corrupcion de los tiempos presentes. Se habia fijado en la
asiduidad con que el ingeniero seguia a su hija, en su aficion a bailar
juntos y en sus conversaciones aparte. Ademas, tenia noticias de varios
encuentros, demasiado casuales, en los paseos de la ciudad.

Como si su instinto le avisase la certeza de un amor que hasta entonces
solo habia sospechado, mistress Augusta Haynes, al llegar el invierno,
decidio pasarlo lejos de Nueva York, y fue a instalarse con su hija en
un lujoso hotel de Pasadena. Creyo, sin duda, con egoista ilusion, que
un hombre que habia ido de America a Europa para hacer la guerra era
incapaz de trasladarse igualmente de Nueva York a California detras de
su amada; pero pronto pudo convencerse de su error.

Una semana despues, al bajar por la manana al parque del hotel, vio a
Margaret jugando al _tennis_ con un _gentleman_ de pantalon blanco,
brazos arremangados y camisa de cuello abierto: el ingeniero Gillespie.

Miss Haynes, que habia hecho el viaje malhumorada y nerviosa, sonreia
ahora como si viese revolotear escuadrillas de angeles por encima de los
naranjos californianos. En cambio, la madre recobro su gesto
inquisitorial, acogiendo con helada cortesia las grandes demostraciones
de afecto del ingeniero.

--Ha sido para mi una agradable sorpresa--dijo el joven--. Yo no sabia
que estaban ustedes aqui....

Y por debajo de la naricita sonrosada de miss Margaret revoloteaba una
sonrisa que parecia burlarse de tales palabras.

Desde entonces, la majestuosa viuda empezo a pensar en lo urgente que
era librarse de este aspirante a la dignidad de yerno suyo. La gallardia
fisica del buen mozo, su aventura militar, que tanto entusiasmaba a las
jovenes, y sus destrezas de danzarin, eran para la senora Haynes otros
tantos titulos de incapacidad.

Ella apreciaba en los hombres cualidades mas positivas. ?A cuanto
ascendia su fortuna? ?Que es lo que habia hecho hasta entonces de serio
en su existencia?...

Era ingeniero; pero esto no representaba mas que un simple diploma
universitario. Habia prestado sus servicios en unas cuantas fabricas,
ganando lo preciso para vivir, y cuando llegaba el momento de la guerra,
en vez de quedarse en America para trabajar en un gran centro industrial
e inventar algo que le hiciese rico, preferia ser soldado, debiendo solo
a un capricho de la suerte el no quedar tendido para siempre sobre la
tierra de Europa.


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