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El paraiso de las mujeres - Vicente Blasco Ibanez

V >> Vicente Blasco Ibanez >> El paraiso de las mujeres

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El Comite triunfador hizo bien en no oirias. Las revoluciones no se
miden por los dolores que originan, sino por los nuevos beneficios que
aportan al bienestar y la libertad de los humanos.

No quiero entrar en los detalles de la Verdadera Revolucion, pues esto
alargaria mucho mis explicaciones. Baste decir que al dia siguiente
andaban fugitivos y aterrados por todo el territorio de la Republica los
hombres, que horas antes se creian eternamente superiores. Era tal el
terror infundido por los "rayos negros", que todo el que tenia armas se
apresuraba a dejarlas abandonadas en medio de los campos. Los padres y
los maridos miraron con nuevos ojos a las mujeres dentro de sus casas.
Imploraban su proteccion para que intercediesen con el gobierno
femenino.

Como usted adivinara, un movimiento de esta clase no podia quedar dentro
de los limites de lo que se llamaba antiguamente Liliput. Las mujeres de
Blefuscu enviaron una comision por los aires para pedir a sus hermanas
victoriosas que fuesen a libertarlas de una esclavitud de cuarenta
siglos. Media docena de aparatos y un peloton de voladoras resultaron
suficientes para que el reino vecino quedase en poder de las mujeres,
muriendo su monarca y los principales dignatarios.

En resumen: basto una semana para que en todos los paises triunfasen las
mujeres, quedando los hombres en un servilismo igual al que habian
infligido a nuestro sexo durante miles de anos. Asi fue lo que hemos
convenido en llamar la Verdadera Revolucion, tan distinta en sus
resultados a las revoluciones hechas por los hombres.

Pero la muerte de la tirania masculina no era suficiente. Habia que
organizar y gobernar la nueva existencia del mundo, y esto lo hicimos
mucho mejor y con mas rapidez que cuando reunian los hombres su inutil
Sociedad de las Naciones para acabar con las guerras.

Como ya no quedaban armas explosivas, y las que se habian salvado de la
destruccion resultaban inutiles gracias a los "rayos negros", no fue
dificil evitar la reproduccion de los exterminios humanos. No habiendo
ya ejercitos de hombres, era imposible que resucitase la guerra.

He olvidado decirle que sobre el mar ocurrio lo mismo que en las
ciudades. Los aviones del Comite, con sus temibles chorros de luz negra,
suprimieron todas las islas movibles artilladas por los hombres. Apenas
fueron volados unos cuantos de aquellos navios colosales, las
tripulaciones huyeron de los demas, dejandolos abandonados en los
puertos. Algunos flotaron perdidos en el mar, pues los marineros, a la
vista de uno de los aeroplanos femeniles, echaban al agua las
embarcaciones menores, escapando del buque, que era para ellos un volcan
proximo a hacer erupcion. Los submarinos se apresuraron igualmente a
ganar los puertos, vomitando toda su gente. Temian a los "rayos negros",
capaces de buscarles en las mayores profundidades.

En una palabra, gentleman: acabo el ejercito y la flota de los hombres
en todas las naciones de nuestra raza. Murieron muchisimos al intentar
la resistencia, y los supervivientes quedaron aterrados despues de una
derrota tan inesperada y completa.

La gran superioridad de nuestro sexo se hizo patente cuando el Comise
femenino, de acuerdo con las mujeres de los otros paises, decreto la
apertura de una Asamblea para reglamentar la victoria. Nunca se ha visto
una reunion politica en que se hablase menos y se adoptasen acuerdos
practicos con mayor rapidez.

Los hombres, que durante su larga tirania se dejaron dominar siempre por
oradores, creyendo que un varon de buena palabra sirve para todo y lo
sabe todo, han tenido el cinismo de burlarse de las mujeres en muchas
ocasiones, asegurando que somos habladoras.

Y sin embargo, nuestra Revolucion se hizo sin discursos. Solo despues de
pasados algunos anos ha renacido la oratoria en este pais.

Lo primero que acordaron las mujeres fue suprimir las naciones con todos
sus fetichismos patrioticos provocadores de guerras. Ya no hubo Liliput,
ni Blefuscu, ni Estado alguno que guardase sus antiguos nombres y
diferencias. Todos se federaron en un solo cuerpo, que tomo el titulo de
Estados Unidos de la Felicidad. La capital de esta confederacion
verdaderamente pacifica fue Mildendo, por haber partido de ella el
movimiento libertador; pero se despojo de su nombre, que databa de los
antiguos emperadores, para llamarse en adelante Ciudad-Paraiso de las
Mujeres.

Al terminar la influencia de los hombres, disminuyo el descontento
social y perdieron su fuerza amenazante las teorias sobre la supresion
de la propiedad, el nuevo reparto de la riqueza y otras utopias. La
mujer es profundamente conservadora y ama la propiedad y el orden. Ella
ha sido la que, a pesar de su papel secundario, mantuvo al hombre en la
razon durante miles de anos y le impidio hacer tonterias irremediables.
Sin ella no hubiese podido subsistir la sociedad. El hombre es tan vano
y presuntuoso, que apenas discurre un disparate para remediar lo que tal
vez no tiene remedio, intenta ponerlo en practica, lo considera
infalible por ser suyo, y se siente capaz de prender fuego al mundo
entero a cambio de que triunfe su orgullo de autor.

Al gobernar las mujeres, solucionaron por el sentimentalismo y el
instinto lo que los hombres no habian podido arreglar nunca valiendose
de su razon. Los mas de los problemas sociales se resolvieron
simplemente suprimiendo la envidia. Pero prescindo de entrar en detalles
y vuelvo a lo que hicieron los primeros organizadores de la Verdadera
Revolucion.

Esta Asamblea, creadora de un mundo nuevo, se dio cuenta de que para
consolidar su obra era preciso que las futuras generaciones ignorasen el
pasado. Todo lo que hacia referencia al periodo de miles y miles de anos
durante el cual dominaron los hombres quedo suprimido. Se destruyeron
los libros, los periodicos, los monumentos, todo lo que pudiera hacer
sospechar a los varones del porvenir la autoridad despotica ejercida por
sus antecesores. Unicamente en las bibliotecas de las universidades
conservamos las obras de aquellos tiempos; pero solo tienen permiso para
leerlas los profesores de indiscutible lealtad que se dedican al estudio
de la Historia.

Ademas, todos los que se habian considerado heroes y personajes
importantes durante la dominacion masculina fueron enviados a islas
remotas, y murieron obscuramente, lo mismo que Eulame.

Quedaron en poder de las mujeres escuelas y universidades, y solo se dio
en ellas una instruccion de acuerdo con las ordenes del gobierno. Si
usted pudiese hablar con las muchachas que frecuentan nuestros
establecimientos de ensenanza, se convenceria de que no tienen la menor
sospecha de como fue el mundo antes de la Verdadera Revolucion. Creen
que las hembras han gobernado siempre y que los varones forman un sexo
debil y timido, necesitado de que lo protejan. De hablar usted nuestro
idioma, el gobierno no me hubiese encargado que le contase la historia
nacional, ni yo me habria atrevido a revelarsela, a pesar de la simpatia
con que le miro. Piense que le estoy comunicando secretos de Estado y
que una imprudencia puede pagarse con la vida. Nosotros mismos, los
profesores, solo nos atrevemos a hablar da estos sucesos empleando el
ingles, para tener la certeza de que ningun curioso puede entendernos.

Confieso que la Revolucion causo muchas victimas y que aun hoy el
mantenimiento da sus reformas exige ciertas precauciones que tal vez
parezcan poco humanitarias; pero ique de beneficios nos trajo!... Hace
cincuenta anos que gobiernan las mujeres, y no ha habido una sola guerra
ni asomo de motivo capaz de provocarla en lo futuro. Hemos suprimido las
dos calamidades que excitaban la brutalidad de los hombres: la guerra y
el alcohol. Nuestros gobiernos se suceden provocando luchas da palabra
unicamente: sin choques sangrientos y sin revoluciones. Jamas fue tan
bien administrada la fortuna publica.

Las buenas condiciones de ahorro y de modestia que hubo de aprender la
mujer para la direccion del hogar durante la epoca de su esclavitud las
emplea ahora en el gobierno. Los Estados Unidos de la Felicidad son
administrados como una casa donde no se conoce el desorden ni el
despilfarro. Todo marcha con una estricta economia, y sin embargo
nuestro pais no carece de comodidad y de opulencia. Solo aceptamos como
gobernantes a las mujeres que saben realizar el mismo milagro que
realizaban en tiempos del despotismo masculino ciertas esposas a las que
daban sus esposos poco dinero y no obstante mantenian su casa con un
aspecto de abundancia y de regocijo.

Ningun pais, durante los largos siglos de tirania masculina, pudo
alabarse como nosotras da no haber tenido en cincuenta anos un solo
gobernante o un solo empleado que fuese ladron. Todo lo dirigen las
mujeres: las escuelas, las fabricas, los campos, los buques, las
maquinas de locomocion terrestres y voladoras, y la vida es mas dulce,
mas pacifica que antes. Esto demuestra la injusticia con que la mujer
era mirada en aquellos tiempos nefastos de la tirania hombruna, cuando
se la consideraba apta unicamente para administrar una casa pequena y
cuidar los hijos. Al hombre corresponden ahora estas funciones
secundarias.

Reconozco, gentleman, que nuestro triunfo no ha sido del todo generoso.
Cuando se sufre una esclavitud de miles de anos, el mal recuerdo y la
venganza resultan inevitables. Hoy las mujeres se han acostumbrado a su
situacion dominante, y el amor y la vida intima en la casa les hacen
mirar con un carino protector a los varones de su familia. Pero en los
primeros anos despues de la Verdadera Revolucion, los hombres lo pasaron
mal. La autoridad tuvo que intervenir muchas veces para aconsejar
prudencia y tolerancia a ciertas amazonas, que, acordandose de los malos
tratos sufridos en otros tiempos, daban todas las noches una paliza a
sus maridos.

Todavia quedan entre nosotras espiritus conservadores y tradicionalistas
que guardan un odio implacable al antiguo tirano. Estas son,
generalmente, mujeres intelectuales, que, dedicadas a un trabajo mental
y sintiendo ambiciones puramente idealistas, no han tenido tiempo para
pensar en el amor y se mantienen en laborioso celibato.

Yo he vivido tambien asi, gentleman, pero no crea que he seguido sus
costumbres.

A estas masculinofobas se las conoce en la calle y en todas partes por
la tenacidad con que muestran su odio a los hombres. Algun dia vera
usted a Golbasto, nuestro poeta laureado, la mujer que canto mejor el
triunfo de la Verdadera Revolucion. Es la unica persona que admira y
respeta Momaren, nuestro Padre de los Maestros.

El Consejo Ejecutivo le regalo una maquina rodante que tiene la forma de
un aguila con una lira en las garras, pero ella ha guardado este tributo
de la gratitud nacional, y prefiere seguir yendo a todas partes, como
otras senoras viejas de su epoca, en un carrito ligero tirado por tres
hombres que estan a su servicio, y a los que acaricia frecuentemente con
el latigo.... ?Que piensa usted, gentleman? Adivino en su rostro hace
rato que desea hacerme una pregunta....

Gillespie indico con un movimiento de cabeza que asi era, y viendo que
el profesor Flimnap ponia los codos en su mesita y la frente entre las
manos para escucharle, se decidio a interrumpir la interesante leccion.

--Habla usted, querido profesor, de que las mujeres lo son todo en este
pais y monopolizan funciones y trabajos; pero yo he visto desde que
llegue unos hombres atleticos que intervienen en la mayor parte de las
operaciones. ?Es que acaso no son hombres?

--Lo son--contesto Flimnap--; pero una sociedad bien organizada como la
nuestra no podia consentir que las mujeres, mucho mas inteligentes que
los hombres, cargasen con los trabajos pesados y enojosos, mientras el
sexo vencido vivia en la tranquilidad y la molicie. Es tolerable que no
trabajen los varones que viven recluidos en el hogar como esposas e
hijas y muestran una delicadeza necesitada de proteccion; pero hemos
considerado necesario el aprovechamiento de la fuerza de todos los
hombres atleticos y groseros, para manejar las maquinas peligrosas, para
cargar los objetos pesados; en una palabra, para las funciones que
exigen el musculo y no necesitan de la inteligencia.

Ademas, le revelare que todos estos hombres forzudos son descendientes
de los militares y los personajes masculinos que monopolizaban el poder
antes de la Revolucion. Ahora viven aparte, formando una casta especial,
y, ?por que no decirlo?, estan sometidos a la esclavitud, y solo la
muerte puede librarles de ella.

No lo hacemos por venganza, sino por necesidad y conveniencia. Ya le
dije que nuestra Revolucion (semejante en esto a todas las revoluciones
de los hombres) ha tenido que valerse de ciertos medios antihumanos, que
benefician a la mayoria. La casta de los vencidos vigorosos se reproduce
de un modo alarmante, como todo lo que pertenece a un genero inferior.
Pero no crea que nos infunde miedo. Nuestra ciencia ha encontrado el
medio de extirpar a estos hombres la memoria y la ambicion. Los hijos
resultan mas estupidos y mas forzudos que los padres. Pasadas unas
cuantas generaciones, estas maquinas de musculos, sin iniciativa ni
voluntad, resultaran perfectas.

En nuestra vida de familia ejerce un miedo salutifero la existencia de
dicha clase inferior. Los hombres obedecen sin discusion a la esposa o
la madre, por miedo a perder las dulzuras de la vida de haren que llevan
en sus casas. Tiemblan de que puedan enviarlos a engrosar el numero de
los hombres adormecidos interiormente, de los esclavos que solo sirven
para prestar sus fuerzas.

--?Y el ejercito?--pregunto el gigante--. Habla usted, profesor, de que
ya no hay guerras ni puede haberlas, de que termino la casta militar al
perder los hombres el disfrute del gobierno, y desde que llegue aqui he
visto por todas partes a esas muchachas de casco con aletas y espada al
cinto, asi como a las otras que tripulan las maquinas voladoras.

El profesor Flimnap miro a un lado y a otro, como si algun indiscreto
pudiese entenderle, a pesar de que hablaba en ingles. Luego dijo,
bajando un poco la voz:

--Eso que ha visto, gentleman, no es un ejercito. Usted, que conoce,
como unos pocos de nosotros, el gran poder destructivo de las materias
explosivas, ?que importancia puede dar a nuestros regimientos, armados
de flechas y lanzas, como en los reinados de los mas remotos
emperadores?...

Pero necesitamos mantener este ejercito poco temible, porque los
pueblos, aunque vivan en paz, quieren saber que existe una fuerza
publica capaz de defenderlos. Tambien debe tenerse en cuenta que la
juventud, necesitada de los deportes para consumir una parte de su
exceso de vida, considera la profesion militar como el mas divertido y
gallardo de los juegos.

Sin ejercito no sabriamos que hacer de todas esas muchachas de veinte
anos, fuertes, animosas, sanas, con una sangre rica que hace arder su
piel o hincha sus musculos. Andarian sueltas por ahi, perturbando la
tranquilidad de la Republica; molestarian a los hombres timidos,
inclinados a la modestia y el recogimiento, y iquien sabe si acabarian
por raptarlos!... Con el ejercito, estas energias sueltas se canalizan
hacia la gloria militar, y aunque la tal gloria no exista, su ilusion
nos proporciona la tranquilidad. Mas adelante, al entrar en anos, las
muchachas de la Guardia y las del casco con aletas, como usted dice, se
hacen prudentes y mesuradas, se casan y forman una familia. iPero si
usted viese lo que dan que hacer mientras tanto a sus coroneles y
capitanes, personas expertas que han tenido hijos y conocen las
exigencias de la vida!...

A lo mejor, el jefe de una legion nota el malestar de sus soldados. Se
muestran melancolicos y palidos, parece que suenan despiertos, aspiran
el aire como si les trajese perfumes y musicas. Esta epidemia militar es
mas frecuente en la primavera que en el resto del ano.

"Manana, maniobras", ordena el jefe. Y al dia siguiente salen al campo
las tropas a disparar flechas y tirar lanzazos al aire; marchan
larguisimas jornadas, duermen a la intemperie sobre el duro suelo, pasan
rios a nado, comen mal, y al fin, toda esta hermosa juventud vuelve
abrumada de cansancio, pero sana de pensamiento y curada por algunos
meses de su inquieta y misteriosa enfermedad.

Nosotros, gentleman, sostenemos un ejercito por exigencias de la moral:
para que no se perturben las abstinencias virtuosas que debe guardar la
juventud.

--Pero yo--dijo el gigante--he visto hombres en ese ejercito: atletas
barbudos con traje de mujer y grandes cimitarras, que iban a caballo y
eran mandados por oficiales hembras.

--Cierto--contesto el profesor--; pero esos hombres, en realidad, no
pertenecen al ejercito; mas bien son esclavos, como los atletas que se
dedican a los rudos trabajos de fuerza. Nuestro ejercito es a modo de
una aristocracia femenil, y no puede encargarse de las funciones de
policia, que considera faltas de gloria.

Necesitabamos una fuerza publica que velase por la seguridad individual,
que persiguiese a los ladrones y los homicidas, y hemos dedicado al
hombre a esta funcion demasiado ordinaria. Ademas, cuando hay algun
motin en las calles por causas frivolas de nuestra vida economica, esa
tropa es la que restablece el orden entre silbidos y pedradas, lo que
proporciona el resultado saludable de que los hombres sean nuevamente
odiados por las mujeres.

--?Y no sufre la vanidad femenil al verse dominada en la calle por un
hombre a caballo y con armas, lo mismo que en los tiempos de la tirania
masculina?

--iOh, gentleman!--dijo el profesor con acento de reproche--. En la vida
no puede ser todo perfecto y logico. Tambien entre ustedes, segun he
leido, hubo pueblos que encargaron su policia a gentes de otros paises,
y el extranjero podia perseguir y pegar al nacional en nombre del orden.
Igualmente, en la tierra de los gigantes, cuando ocurran choques
sociales, el rico no guarda con sus brazos la propia riqueza, puesta en
peligro por la envidia revolucionaria de los pobres, sino que paga a
otros pobres vestidos con un uniforme para que repelan y maten a sus
companeros de miseria.

Gillespie, desconcertado por esta logica, quedo silencioso por algunos
momentos. Luego anadio, con un deseo de tomar el desquite:

--Pero los guerreros masculinos estan mandados por oficiales hembras,
sin duda para mantener los privilegios del sexo. ?No temen ustedes que
esos atletas brutales falten al respeto a sus jefes y atenten contra
ellos?

El profesor Flimnap se ruborizo y dijo con apresuramiento:

--No tema eso, gentleman. Ya le he hablado de nuestra ciencia, y con la
misma ligereza que extirpa la voluntad y la memoria a los esclavos
forzudos, puede extirpar tambien otras cosas. Crea usted que esos
hombres de la cimitarra, a pesar de su aspecto terrible, solo piensan en
comer y en conservar su caballo limpio y brillante.

--Usted me ha hablado, profesor, de su flota, compuesta de buques que
navegan sobre el agua y debajo del agua. Recuerdo que la escuadra del
Sol Naciente remolco mi bote hasta el puerto.

--Asi es--contesto el catedratico--. Los Estados Unidos de la Felicidad
tienen una flota numerosa, dividida en tres escuadras: la del Sol
Naciente, que navega a lo largo de estas costas; la del Sol Poniente,
que guarda el otro lado del mar, y la de las Islas. Los nuevos buques
son un resultado del triunfo de la Verdadera Revolucion. Al quedar
suprimidos los canones y los torpedos por los "rayos negros", nuestros
navios, cuando estan sobre el agua, emplean las flechas, las piedras y
otras armas arrojadizas de los tiempos remotos. Si pudiesen existir
guerras bajo nuestro gobierno, estas se desarrollarian en las
profundidades submarinas, y para tales combates nuestros buques cuentan
con un aparato poderoso, un cable metalico en forma de lazo, que se
mueve a traves de las aguas con la agilidad de una serpiente, subiendo,
bajando, retorciendose, hasta que envuelve al barco enemigo en sus
anillos y lo inmoviliza, arrastrandolo prisionero.

Como todo buque tiene la misma arma agresiva, un combate naval es a modo
de una lucha de pulpos en los abismos maritimos, entrelazando la marana
de sus patas metalicas, tirando el uno del otro, hasta que el mas habil
o el mas forzudo consigue paralizar al adversario. Ademas, los navios
estan armados con unos aparatos que hacen oficio de tijeras para cortar
los cables metalicos del enemigo.

Adivino sus nuevas preguntas, gentleman. Quiere usted saber para que
sirve nuestra flota, y yo le dire que para lo mismo que sirve nuestro
ejercito. La juventud entusiasta, que no gusta de los uniformes de las
tropas terrestres y desea viajes y aventuras, entra a prestar sus
servicios en las tres escuadras de nuestra Federacion o en la flota
aerea.

Si pregunta usted lo mismo a uno de nuestros gobernantes, le dira que
todos esos buques sirven para mantener la libertad de los mares. Pero yo
me rio un poco de ello. Cuando triunfo la Verdadera Revolucion y los
"rayos negros" volaron los navios de guerra de entonces o los
acorralaron en los puertos, existio la libertad de los mares, a pesar de
la falta de buques armados, lo mismo que ahora que mantenemos tres
escuadras.

La supresion del armamento moderno ha acabado con las guerras, pero no
con la profesion militar. Si no hubiese ejercitos, mucha gente joven se
encontraria desorientada, no sabiendo que hacer de sus actividades.
Seria dificil viajar entonces por los caminos. Los que nacieron para
heroes, cuando no pueden ser heroes acaban dedicandose a ladrones de
carretera.

Hubo un largo silencio. Gillespie estaba pensativo, y al fin pregunto:

--?Y nadie guarda memoria de como fueron los poderosos medios
destructivos antes del triunfo de las mujeres?...

El profesor parecio dudar, pero al fin dijo con entereza:

--Nadie. Y si alguno lo supiera, aparte de nosotros los estudiosos,
procuraria olvidarlo, por ser un secreto cuya revelacion acarrea la
muerte. No todos los armamentos fueron destruidos por los "rayos
negros". Era tan enorme el material de guerra, que permanecieron
intactas grandes cantidades en muchas poblaciones de la Republica. Estos
canones, fusiles, ametralladoras y demas herramientas mortiferas, asi
como grandes montanas de proyectiles, estan guardados en los vastos
gabinetes historicos de las universidades, y unicamente nosotros los
conocemos.

Algunos gobernantes timidos hablaron diversas veces de destruir todo
esto, pero desistieron al fin, pensando que van transcurridos cincuenta
anos y la explosion e inutilizacion de tales materiales serviria para
despertar la curiosidad de las gentes de ahora, que no tienen la menor
idea de su existencia. Usted no sabe lo bien que ha trabajado nuestra
instruccion publica para borrar el pasado.

Yo creo ademas que no representa peligro alguno la conservacion de dicho
armamento. ?Que podrian hacer con el los que intentasen utilizarlo? Dos
mujeres con un pequeno aparato de "rayos negros" bastarian para destruir
todas las armas antiguas, y con ellas a los imprudentes que pretendiesen
usarlas.

El gigante todavia quiso saber algo mas.

--?Y los hombres se resignaran eternamente a su decadencia? ?No temen
ustedes que algun dia surja entre ellos otro Eulame que los lleve a la
reconquista de su antigua superioridad?...

Le parecieron tan disparatadas estas preguntas al profesor, que las
acogio con grandes risas.

--Imposible, gentleman--dijo al fin--. Solo puede emitir esa hipotesis
el que no conozca como hemos organizado nuestra sociedad despues de la
Verdadera Revolucion. Todos los malvados principios inventados por el
egoismo de los varones, cuando estos dominaban a las hembras, los hemos
resucitado nosotras ahora para su esclavitud moral. Las mujeres
intelectuales que influyen en la organizacion presente (nuestros poetas,
nuestros filosofos, nuestros moralistas) se muestran acordes en absoluto
al enumerar y definir las virtudes masculinas. Un hombre honesto y de
buena familia debe salir poco de casa, preocuparse unicamente de su
administracion, educar a los hijos pequenos, oir en silencio a su esposo
femenino, sin contradecirle nunca; evitar las conversaciones sobre cosas
publicas, que corresponden unicamente a las mujeres.

Asi son los hombres de nuestras familias distinguidas, unicos varones
que resultan temibles porque conservan integra su inteligencia. Dos
generaciones educadas con arreglo a nuestro sistema han bastado para que
los hombres no guarden el menor recuerdo de lo que fue su dominacion en
otros tiempos y se resignen a su estado actual, encontrando dulces
placeres dentro de la vida domestica y una felicidad pasiva en sentirse
dirigidos por la mujer....

No le ocultare, gentleman, que recientemente se nota cierta
transformacion en los hombres. Hay una juventud masculina que se burla
de la mansedumbre de sus padres, de su falta de aspiraciones, de su
esclavitud domestica. Estos muchachos pretenden ir solos por las calles
y miran a las mujeres audazmente, sin bajar los ojos ni cubrirse con el
manto. Carecen de recato y de modestia. Los hay que hasta dan citas a
los oficiales de la Guardia y pasean con ellos por las afueras de las
ciudades.


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